2×11 ARTISTAS DEL RENACIMIENTO

Este texto, ya lo comenté en el anterior, nos servirá como un complemento del de la semana pasada, que hablamos levemente de uno de los momentos de la Historia del Arte más importante como es el Renacimiento. Para entenderlo, también hablamos sobre la historia propiamente dicha, en la que hubo un crecimiento económico en Europa, gracias a la expansión geográfica y la agricultura.

El Renacimiento es un estilo o un momento en el que comenzamos a tener más documentación sobre la autoría de las obras artísticas, donde se tiene más en cuenta a los críticos, mecenas, coleccionistas, biógrafos… y por ello hay mucha información. De aquí, salen nombres como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, El Greco… pero ¿y sus mujeres? Normalmente es más complicado encontrar información de nuestras mujeres artistas del momento, que de hombres. Así que en este podcast, vamos a hablar de 10 de los y las artistas más relevantes del Renacimiento.

(La lista podría ser interminable, pero por diferentes razones he elegido unos u otras y he reducido la lista a 10. Porque si no, el texto podría ser muy largo. En definitiva, y como siempre digo, esto no es un estudio exhaustivo, (ninguno de los textos que hago), más que una intención de acercamiento al arte. Y para ello, doy una leve información por si puedo levantar vuestro interés).

En fin, sin más dilación, vamos a comenzar con el texto de hoy donde hablaremos de Artistas del Renacimiento.

Miguel Ángel Buonarotti

Uno de los máximos genios de la Historia fue poeta, pintor, arquitecto y, sobre todo, escultor. No hablo de otro que de Miguel Ángel Buonarotti:

La calidad de Miguel Ángel era excepcional y no cabe duda que tenía una extraordinaria sabiduría frente a las formas del cuerpo y las complejidades del espíritu. Todas estas cosas, hacen que Miguel Ángel, el prototipo universal del escultor Renacentista. Sus figuras, realizadas en mármol blanco de Carrara, son siempre grandiosas, monumentales y muestran una gran vitalidad. En su tiempo fue ya casi divinizado y sus obras, incluso las inacabadas, han sido durante siglos, modelos fervorosamente estudiados.

Era una persona un tanto rebelde y pasó, prácticamente, toda su vida, en búsqueda de la Idea de Belleza, por ello sus figuras no son reales, sino ideales. (Como ya hablamos en el texto anterior donde se volvía a ese concepto clásico de la estética idealizada, y que por ello, en las obras no se mostraban los fallos, no se introducían en las obras deformaciones, o lo que fuera, que no formara parte de esa belleza idealizada)

Sus primeras obras son aún clásicas, inspiradas directamente en las antiguas, pero tras conocer la obra de Jacopo della Quercia su monumentalidad imprimirá un giro definitivo a su obra.

El equilibrio entre forma bella y movimiento, propio del Quattrocento, lo rompe en favor del movimiento, hasta llegar a reflejar en sus obras gestos y actitudes delirantes, vía que seguirán el Manierismo y el Barroco.

La Piedad del Vaticano (Miguel Ángel)

Por ejemplo, la Pietá del Vaticano, podría ser el reflejo de sus estudios de obras clásicas al llegar a Roma. Una obra de perfecto equilibrio entre una concepción monumental, de volúmenes y un acabado muy refinado y delicado. Y la composición, como ya hablamos en el programa anterior, pues es racional, triangular.

La escultura más conocida de Miguel Ángel, es la de David. Hay una cosa curiosa con esta escultura y es que es de gran tamaño, colosal, pero no es porque quisiera imponer, ya que en realidad, no era una obra pensada para ser observada a pie de espectador, sino que se planteó para una zona alta, y cuando vieron la calidad de la pieza, se decidió poner en ese espacio. Lo que sí, le da una magnitud esplendida, pero hay diferentes deformaciones. Por decir algo, la cabeza es muy grande y el brazo es mucho más largo de lo normal. Esto no quiere decir que esté mal. Los escultores de la época pensaban exactamente donde iría la obra y esculpían los volúmenes en base a la perspectiva y si hubieran puesto esa pieza a tamaño natural en una zona alta, hubiera pasado desapercibida. Por eso, ahora, al cambiar su posición pues se ven esas deformidades, que de dejos nos hubieran dado otra sensación.

David de Miguel Ángel

En sí, la obra es un desnudo, típico del momento, en el que apreciamos los rasgos de su arte: la tensión de la anatomía, el movimiento contenido y centrípeto. También, la falta de simetría en la postura. Pero creo que lo más destacable, era ese perfecto estudio anatómico.

La postura es helénica, con lo que podríamos decir que es clásica, pero las manos, el gesto, la disposición en giro del cuerpo, comunican una expresión que no es clásica, sino que será, este juego, el punto de partida del Manierismo.

Hemos hablado de Miguel Ángel, como escultor, pero su pintura y arquitectura no fueron menos destacable. Por ejemplo, los frescos de la Bóveda de la Capilla Sixtina.

Frescos de la Bóveda de la Capilla Sixtina

Nueve historias del Génesis flanqueadas por Ignudi, Profetas y Sibilas en la bóveda, en los lunetos los Reyes de Israel, en los medios puntos de los muros los antepasados de Cristo y en las esquinas dramáticos relatos bíblicos.

Sus figuras están cargadas de dinamismo, los colores que emplea son fríos y azulados, muy expresivos, los perfiles consiguen un volumen escultórico, la técnica es suelta y de vigorosas pinceladas, las figuras son grandiosas y de expresión terrible. Destaca la Creación de Adán, donde el gesto creador de Dios se proyecta a través del contacto de los dedos.

Como arquitectura, vamos a nombrar la Cúpula de San Pedro de la Basílica del Vaticano.

Cúpula de San Pedro del Vaticano

Se eleva a una altura total de 136,57 m desde el suelo hasta la parte superior de la cruz externa. Es la cúpula más alta del mundo. Su diámetro interno es de 41,47 m, ligeramente menor que dos de las tres enormes cúpulas que la precedieron: la del Panteón de Agripa.

Alonso Berruguete

Vamos a hablar ahora de un artista renacentista español, Alonso Berruguete, que se convertirá en el artista más representativo de esta etapa en la península. Hijo del pintor Pedro Berruguete, su formación artística fue muy completa al permanecer durante diez años en Italia, donde entró en contacto directo con las obras de Donatello, cumbre de la escultura del Quattrocento italiano, y con las de Miguel Ángel. Pero a pesar del estudio directo que realizó de las obras del Renacimiento italiano su obra escultórica no se caracterizará por la plasmación de los valores estéticos de armonía y serenidad, sino que en ella dominarán los rasgos expresivos y dramáticos, debido al ambiente que se respiraba en aquel momento en la Península, donde el deseo de buscar una relación entre el espíritu renacentista y la espiritualidad religiosidad era una hecho que se prolongaría a lo largo del siglo XVI.

Alonso de Berruguete supo canalizar esta búsqueda y lo hizo por medio de esculturas policromadas de volumen alargado que reflejaban gestos muy acentuados y actitudes inestables, en ellas el artista huye voluntariamente de las formas y proporciones consideradas correctas y da primacía a su estilo personal antes que a los parámetros establecidos en Italia.

Entre sus obras más significativas figuran las siguientes:

Retablo de San Benito del Museo de Valladolid: el retablo constaba de pinturas, relieves y esculturas exentas, con los martirios de San Sebastián y el Sacrificio de Isaac entre otros; San Sebastián aparece adherido a un tronco sinuoso, al cual se adapta la figura, claro ejemplo de la postura inestable típica de las figuras de Berruguete, también muestra magistralmente la angustia por el martirio y se aprecia un buen estudio del desnudo; en el Sacrificio de Isaac destacan la expresividad y el movimiento de la figura de Abrahán y la actitud asustada de Isaac.

Leonardo da Vinci

El tránsito del Quattrocento al Cinquecento lo encarna de modo excepcional Leonardo da Vinci, que ha sido considerado siempre, bueno, pues un poco como Miguel Ángel, el arquetipo de hombre renacentista. Sobre todo por su pasión por todas las formas del saber; fue científico, escritor y artista.

Discípulo de Verrochio, duda entre la escultura y la pintura, pero aunque cultiva las dos, se siente especialmente pintor e ingeniero.

Como pintor su gran creación es el “esfumato”, artificio pictórico que consiste en prescindir de los contornos netos y precisos del Quattrocento, y envolverlo todo en una especie de niebla imprecisa, que difumina los perfiles y produce una impresión de inmersión total en la atmósfera. (Esto es algo que ya hablamos en el texto anterior, el tema de cómo cogían atmosfera y volumen estas pinturas).

La Virgen de las Rocas de Leonardo da Vinci

La Virgen de las Rocas, una obra donde se muestra claramente la composición triangular y los juegos de luces, las figuras se destacan de la penumbra de la cueva que hay tras ellas, lo que le da un aire de misterio.

Una de sus obras paradigmáticas por la composición equilibrada, la idealización de los modelos y la perspectiva aérea, las figuras no tienen perfil, sus límites se pierden en una neblina conocida como “esfumato”.

La Mona Lisa de Leonardo da Vinci

Y aquí llegamos a la sonrisa enigmática; La Gioconda o Mona Lisa. Uno de los retratos más famosos del mundo. Por este estilo del que hablamos, su dibujo es difuminado mediante suaves contrastes de luces y sombras que además prestan volumen y un aire enigmático a las figuras, logra un “esfumado” perfecto.

La suave y enigmática sonrisa produce esa misma impresión poco precisa, algo que ha dado muchísimas interpretaciones diversas.

La Última Cena de Leonardo da Vinci

Otra obra conocida de composición cuidada es La Última Cena de Sta. María de las Gracias de Milán. Un fresco que no se conserva del todo bien, ya que sus condiciones de conservación no fueron las más adecuadas.

Como he dicho, composición muy cuidada, introduciendo un nuevo sentido de equilibrio, grupos que gesticulan y expresan diferentes sentimientos en sus rostros, sólo Cristo permanece quieto y silencioso. Toda la escena está iluminada por la luz frontal y la del fondo de paisaje, que ayuda a lograr una perspectiva profunda.

No voy a entrar en sus inventos o teorías, pero sí en una que creo muy importante para el arte, y es la idea de proporciones del cuerpo. Que aunque hoy día no busquemos la naturalidad idealizada, sí que nos ayuda a la hora de proporcionar nuestras pinturas y dibujos.

El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci

Y el ejemplo más evidente y claro es su anotación del estudio de las proporciones del cuerpo humano en El Hombre de Vitruvio. Éste es su famoso dibujo acompañado de notas anatómicas. Representa una figura masculina desnuda en dos posiciones sobreimpresas de brazos y piernas e inscrita en una circunferencia y un cuadrado. Se trata de un estudio de las proporciones del cuerpo humano, realizado a partir de los textos de arquitectura de Vitruvio, arquitecto de la antigua Roma, del cual el dibujo toma su nombre. Sin duba uno de los artistas e intelectuales más destacable, Leonardo da Vinci.

Rafael Sanzio

Vamos a pasar a otro pintor de obra magnánima; Rafael Sanzio, más conocido como Rafael.

Además de su labor pictórica, que sería admirada e imitada durante siglos, realizó importantes aportes en la arquitectura. Y como inspector de antigüedades, se interesó en el estudio y conservación de los vestigios grecorromanos

Sus obras abarcan gran cantidad de temas: religiosos, retratos y grandes composiciones. No es un innovador, sino un artista que lleva a su perfección los descubrimientos de los anteriores, siendo quizá el artista que representa mejor que nadie la perfección del clasicismo.

La Escuela de Atenas de Rafael Sanzio

Destaca sobre todo por el encanto de sus “Madonnas». Aunque la pintura considerada la obra maestra de Rafael y el prototipo de la pintura del Pleno Renacimiento por su armonía y perfección es La Escuela de Atenas: Platón y Aristóteles en medio de un espacioso encuadre arquitectónico, alegoría de la Filosofía. Perspectiva, composición de gran número de personajes, fuerza expresiva de los gestos, colorido, etc.

Y por nombrar un par de obras más, por ejemplo; El Incendio del Borgo, donde existe una demostración de su dominio del cuerpo humano y de la expresividad de las emociones.

O La Virgen del jilguero; ejemplo perfecto de la pintura del siglo XVI. Composición piramidal de la Virgen San Juan y el Niño enlazados con gestos y miradas.

Qué decir más de este artista que fue imitado hasta la saciedad en su época, y tras su época. En fin, para toda persona que quiera indagar en el Renacimiento o en el arte en sí, es absolutamente necesario estudiar a este personaje; Rafael.

El Greco

Domenico Theotokopulos “El Greco”. Nació en Creta pero sus trabajos y estudios lo llevaron a Italia y finalmente a España.

En 1567 emigra a Venecia, donde comenzó a trabajar en el taller de Tiziano y realizó algunas colaboraciones con Tintoretto; influencias de esta etapa serían su cromatismo más cálido y vibrante, la importancia de la luz, las composiciones grandes, los escorzos, etc.

A partir del año 1570 se encontraba al servicio del cardenal Farnese en Roma, donde adquiere influencias sobre todo de Miguel Ángel, en especial el gusto por composiciones monumentales y el vigoroso modelado de las anatomías.

Y como digo, finalmente se dirigió a España, donde pasó un tiempo en Madrid, atraído por la Corte de Felipe II y la posibilidad de trabajar en El Escorial, estableciéndose tras su fracaso allí, en la ciudad de Toledo, donde trabajó intensamente y con gran éxito, aunque casi exclusivamente para los conventos del lugar y la nobleza toledana.

En su obra se produce la fusión de las formas iconográficas bizantinas, con el colorido de la pintura veneciana y la religiosidad española, creando un nuevo lenguaje artístico estrechamente relacionado con el manierismo italiano, pero de rasgos estilísticos muy personales, no siendo su obra comprendida enteramente por sus contemporáneos.

Entre las principales características de la pintura de El Greco debemos destacar las siguientes:

a. Sus figuras son exageradamente alargadas, delgadas y con grandes paños flotando a su alrededor, por influencia su fuerte manierismo, lo que además imprime en ellas una mayor espiritualidad.

b. Otra peculiaridad de sus modelos es su gran expresividad y misticismo, llegándose a decir que los buscaba en los manicomios toledanos.

c. Sus composiciones también son manieristas, en ellas falta el espacio, las figuras aparecen recargadas hacia una de las zonas del lienzo, parecen ser impulsadas hacia lo alto.

d. Los fondos en muchas de sus obras son inexistentes, en otras son paisajes con luz de tormenta o la ciudad de Toledo entre brumas.

e. Los colores dominantes pasan de la gama cálida inicial al dominio cada vez mayor de los más fríos e irreales, acentuando así las visiones místicas que caracterizan su obra.

f. La técnica es libre y abocetada.

Sus obras más importantes fueron: La Trinidad: de su primera etapa, muy influenciado por la obra de Miguel Ángel, aunque en ella ya aparecen las desproporciones, el dramatismo y la irrealidad de los fondos que caracterizan su obra en España. O El Expolio: colorido y expresionismo, patetismo y espiritualidad característicos de El Greco; existe una renuncia al espacio y a la perspectiva.

El martirio de San Mauricio: obra realizada para El Escorial y que no fue muy bien acogida en la Corte; representa aquí no el hecho trágico del martirio, sino la aceptación serena del destino.

En fin… hay muchas obras destacables.

El Greco fue un genial retratista, admirado por Velázquez, que supo trasladar con gran maestría al lienzo la fisonomía y la personalidad de los modelos.

(Entended que de cada uno de estos artistas existen libros completos, incluso de alguno de ellos enciclopedias. O sea, que no es posible en estos textos abarcarlo todo. Bueno, ni yo entiendo tanto como para profundizar excesivamente en estos temas. Pero sí, para realizar un ejercicio de acercamiento. Esto es lo que pretendo).

Bien. Hemos nombrado a Miguel Ángel, Alonso Berruguete, Leonardo da Vinci, Rafael y El Greco. Nombres importantes del Renacimiento. Sí, nombres masculinos importantes. Pero vamos a ver y a nombrar ahora las artistas. Las mujeres artistas que se ganaron el derecho de estar junto a estos genios del arte, pero que por la época y por supuesto, el trato posterior recibido, parecen que son artistas con menos valor, y por supuesto, esto no es así. Y ahora veréis si tengo razón o no.

Es cierto que de ellas no existen libros especializados y ni mucho menos enciclopedias, pero eso no quiere decir que no tengan que existir. Así que allá vamos; en esta segunda parte del texto vamos a hablar expresamente de las mujeres artistas del renacimiento. Y vamos a comenzar con Sofonisba Anguissola.

Sofonisba Anguissola

Sonfonisba Anguissola fue una pintora italiana considerada la primera mujer de éxito del Renacimiento. ¿Por qué no aparece en los libros, o al menos en los libros generales de arte, cuando fue una persona que estableció nuevas reglas en el retrato femenino? Pero sobre todo, es un enlace directo entre el retrato italiano y el español y una influencia clara en la evolución de este estilo.

Eso fue así, porque con 27 años se trasladó a España, a la corte de Felipe II y su trayectoria resultó un precedente para varias mujeres artistas que habían sido excluidas de la enseñanza académica, de gremios y talleres y del mecenazgo papal, pero que sí encontraron respaldo en las cortes europeas entre los siglos XVI y XVIII.

Bernardino Campi pintando a Sofonisba Anguissola de Sofonisba Anguissola

El aprendizaje de Sofonisba con artistas locales sentó un precedente para que las mujeres fueran aceptadas como estudiantes de arte. Su trabajo más importante de aquella época es su obra Bernardino Campi pintando a Sofonisba Anguissola de 1550. 

En 1554, Sofonisba viajó a Roma, donde conoció a Miguel Ángel por mediación de otros pintores que conocían bien su obra. Este encuentro con el artista fue un gran honor para la pintora y se benefició de ser instruida informalmente por el gran maestro. Cuando él le pidió que pintara un niño llorando, Sofonisba dibujó un Niño mordido por un cangrejo y cuando Miguel Ángel lo vio, reconoció de inmediato el talento de ella.

Sofonisba (Niño Llorando)

El historiador del arte Giorgio Vasari escribió sobre ella: «Anguissola ha mostrado su mayor aplicación y mejor gracia que cualquier otra mujer de nuestro tiempo en sus empeños por dibujar; por eso ha triunfado no sólo dibujando, coloreando y pintando de la naturaleza, y copiando excelentemente de otros, sino por ella misma que ha creado excelentes y muy bellas pinturas».

No obstante, no lo tuvo fácil, pues a pesar de que contó con coraje y entre comillas, el apoyo, más que el resto de las mujeres de su época, su clase social no le permitía ir más allá de los límites impuestos para su sexo.

No tuvo la posibilidad de estudiar anatomía o dibujar del natural, pues era considerado inaceptable para una señora que viera cuerpos desnudos. Y esto no fue algo aislado, esta situación se repetiría un siglo después con Elisabetta Sirani, quien tampoco pudo acceder a una formación artística completa por ser mujer.

Por ello, Sofonisba buscó las posibilidades para un nuevo estilo de retratos, con personajes con poses informales. Los miembros de su propia familia y su propio rostro fueron los protagonistas más frecuentes de sus obras, como se puede ver en Autorretrato 1554, o El Juego de Ajedrez de 1555.

En 1558 Sofonisba se traslada a Milán y pinta al Duque de Alba. Éste se encarga de los esponsales entre Felipe II e Isabel de Valois, que entre otras ocupaciones, debe asignar las damas que acompañarían a la reina. Es donde se conocen y el gusto por la pintura de la reina, hace que Anguissola reciba una invitación para formar parte de la corte en España.

Allí trabaja estrechamente con Alonso Sánchez Coello. Y como siempre ocurre en estos casos, el famoso retrato de Felipe II en edad mediana, fue atribuido a este pintor. Cuando era de Sofonisba.

Pero no solo esto, el reciente estudio de las historiadoras Carmen Bermis y María Kusche nos ha hecho saber que La Dama de Armiño, en un inicio, uno de los retratos más aclamados asignados a El Greco, hemos podido saber, que realmente se trata de un trabajo de Sofonisba anguisola.

Y si el Greco es uno de los más famosos pintores del renacimiento, por qué no Anguissola, cuando este cuadro en concreto era uno de los más valorados, cuando se creía que su autoría era la del pintor y no la de la pintora.

Ya mayor se trasladó de nuevo a Italia, con su segundo marido. Allí recibió la visita de muchos de sus colegas. Varios de ellos eran más jóvenes que ella y aprendían e imitaban el estilo distintivo de Angissola.

Plautilla Nelli

Sor Plautilla Nelli, sí, porque fue monja. Pulisena Margherita Nelli, tuvo la suerte de nacer en una familia rica de Florencia, pero tan sólo con 14 años entro en el convento de Santa Catalina de Siena, tomando el nombre de Sor Plautilla. Savonarola, el fraile que gestionaba el convento, fomentaba y promovía la pintura devocional. Claro, de ámbito religioso cristiano. Pero sea como fuere, y de esta suerte, ese convento se convirtió en un centro de formación para Plautilla. Y esta a su vez, pues tuvo discípulas mujeres, también monjas, pero artistas al fin y al cabo, como Sor Prudencia Cambi, Sor Ágata Trabalesi, Sor María Ruggieri; Sor Verónica, Sor Dionisia Niccolini, y su propia hermana Sor María Angélica Razzi.

En un inicio, y por su inquietud y aprendizaje autodidacta, Plautilla se inspiraba de cuadros como por ejemplo los de Fray Bartolomeo, ejerciendo un estilo clasicista.

Pero el trabajo de Nelli se diferencia de los pintores de los que se nutre, por el sentimiento elevado y por añadir a cada uno de sus personajes expresiones. Otra cosa interesante que destaca de sus obras es que son a gran escala, cosa muy rara en su época.

Y algo tendría esta artista, cuando es de las pocas mujeres artistas de su tiempo, mencionadas en el libro de Vasari; Vidas de los más Excelentes Pintores, Escultores y Arquitectos.

Algunas de sus obras son La “Dolorosa” o por ejemplo “La Última Cena” que se encontraba en el refectorio de los edificios conventuales de la Iglesia de Santa María Novella. Y ésta, es la única obra realmente firmada por Plautilla Nelli. ¿Quién sabe cuantas más habrá? Imagino que si esta mujer hubiera nacido en una época posterior, su desarrollo como artista y su conocimiento, hubiera sido otro cantar.

Con respecto a esta obra existe una anécdota interesante, ya que fue pasando de un lugar a otro, incluso estuvo en una sala de comedor de Napoleón, hasta que finalmente se almacenó en un lugar sombrío, denostada durante años. La investigadora Giovanna Pierattini, en 1911 fue la pirmera en avistar que era una atrocidad y una negligencia lo que se estaba haciendo con esta obra. Y no sería hasta el 1966 cuando se rescato, pero no por nada, sino por unas inundaciones que hubo en Florencia. Tenemos que trasladarnos hasta 1990 que fue cuando se interviene la obra. Y en 2015, AWA American Wrestling Association, que es una asociación de libre profesionalidad, la que empezó el trabajo de restauración que duró 4 años y fue realizado con fondos obtenidos mediante una campaña de crowfounding. (No sé, me parece bastante curioso que estas piezas de interés público tengan que mantenerse o hacerse visibles, mediante estas prácticas. Que me parece perfecta, o sea, que los Crowfounding, me parecen perfectos, sobre todo porque las personas de a pie intervienen directamente para posicionar la obra. Pero vamos, que esto es trabajo de los gobiernos. Claro, ahora se dan cuenta, cuando se califica la obra como un arte a la altura de las pinturas de Filippo Brunelleschi.

Levina Teerlinc

Ahora hablamos de una pintora que no tiene ninguna obra firmada. Se trata de Levina Teerlinc, nacida en Brujas (Flandes). Fue la primera mujer miniaturista del Renacimiento. Le venía de familia, pues su padre y su abuelo también lo fueron.

Levina fue seleccionada por el rey Enrique VIII en 1545 para trabajar en la corte. (Como veis, en esta época, prácticamente todos y todas las artistas del momento que destacaban de cierta manera, trabajaban para la corte, la iglesia o la nobleza. Sólo lo digo, porque debemos entender, de igual manera, cual eran las técnicas, los motivos y temas artísticos, su historia socio política, pero también su funcionalidad, por aquello que hablé ya en algún otro texto, de entender para qué sirve el arte. Y como veis, no tuvo la misma funcionalidad en un momento u otro, aunque ya estamos viendo, llegados a este punto, que desde Egipto, prácticamente, en todos los sentidos, ha sido propagandístico del poder, ya sea monárquico, burgués o religioso. Las cosas hoy día no han cambiado tanto, aunque ya veremos que existen vertientes más cercanas para lo que, al menos, para mí, significa el arte. Pero bueno, esto lo veremos más adelante).

Hablamos de Levina Teerlinc, y decíamos que trabajó para la corte de Enrique VIII. Su labor de pintora de la corte hasta la muerte del rey y continuó durante los tres siguientes reinados, Eduardo VI, María de los Tudor y el de la Reina Isabel I. 

Sus pinturas en miniaturas, en primer momento, de forma cuadrada, en 1569 evolucionaron también a formas ovaladas. Y un dato curioso, es que en sus miniaturas, las cuales no firmaba, escribía palabras alrededor del borde de la obra. También fue una artista que comenzó a meter una composición más complicada en dichas miniaturas, introduciendo grupos de personas en sus pequeños cuadros, algo que era bastante raro en este estilo. 

Una mujer artista bien pagada para la época, hablan de entre 40 y 60 libras al año, que es bastante dinero para el momento. ¿Si fue tan reconocida en su época, por qué no se conoce más su trabajo hoy día? Bueno, existen varias hipótesis, entre ellas, el poco cuidado que hemos tenido con nuestras mujeres artistas. Por otra parte, la mayoría de su obra ha desaparecido y las pocas piezas que se conservan, al no estar firmadas, no se les ha atribuido su autoría de una manera clara.

En los últimos años, se ha realizado un esfuerzo por identificar su legado. Por ejemplo, una exposición llevada a cabo en 1983 en el Victoria and Albert Museum, donde por primera vez se reunió un grupo de miniaturas atribuidas a ella, sirvió para comparar su obra con la de otros miniaturistas y así verificar su autoría y su calidad.

Algunas de sus obras fueron; Retrato de Lady Katherine gris (1555-60). Un isabelino Santo (1560). O Retrato de María Dudlev, Lady Sidney (1586).

Levina Teerlinc; la primera mujer pintora que trabajó como asalariada en una casa real.

Auto Retrato de Catharina van Hemessen

Esta señora de la que hablamos ahora, nació en Amberes, Bélgica y fue la primera pintora flamenca que dejó una producción en la que se pueden demostrar su autoría.

Era hija del reconocido pintor manierista Jan Sanders van Hemessen y se cree que aprendió el oficio de su propio padre.

Caterina se casó en 1554 y como era normal en la época, dejó de pintar con tan solo 26 años. Esto no es una anécdota aislada, sino que es algo bastante común, por desgracia. Bueno, se dice que dejó de pintar a esa edad porque no se ha encontrado ninguna obra después, firmada por ella. Es cierto, que era una mujer que firmaba todas sus obras pero ¿Quién nos dice que al casarse no dejara de firmar sus cuadros por no sé qué motivo absurdo? (Bueno, esto es una conjetura personal, pero visto lo visto, creo que podría ser posible. Quiero decir, que siguiera pintando una vez casada pero sin dar a conocer su obra).

Que se sepa con exactitud, existen 10 trabajos firmados por la artista y con fecha, entre los que se encuentran seis retratos, un autorretrato y pinturas religiosas.

Sus pinturas se caracterizan por el realismo; las personas que eran retratadas posan habitualmente contra un fondo oscuro sin observar al espectador. Una curiosidad fue que se cree que sus obras «Retrato de una dama» y «Retrato de un hombre» podían ser retratos de ella misma y su marido.

En su autorretrato se representa a ella en el momento previo a comenzar a pintar y sostiene los elementos típicos del trabajo. Fue una pionera en la realización de este tipo de autorretrato.

Algunas de sus obras son;  Retrato de una señora, 1551. Retrato de una dama, de 1551. Mujer joven que juega a los Virginals, 1548. O la pintura Cristo se encuentra con Verónica, 1541-1560.

Properzia Di Rossi

Y para terminar con esta lista de artistas del Renacimiento, vamos a nombrar a una escultora. Sí, la única  mujer escultora del Renacimiento (al menos que sepamos) y que fue incluida, en otro famoso libro del crítico Vasari “Las Vidas de los Mejores Arquitectos, Pintores y Escultores Italianos”. Bueno, pues en este libro se nombra a esta artista; Properzia Di Rossi.

Nació en Bolonia (Italia) en 1490 y como he dicho, fue la única escultora de su tiempo (o al menos, que de momento sepamos).

Sus padres supieron apreciar a una edad temprana el talento de su hija. La joven tuvo la oportunidad de aprender dibujo con el grabador Marcoantonio Raimondi, donde se formó con pequeños bajorrelieves.

Venía de una familia media alta y eso le permitió estudiar arte y entrar en la universidad. Tenemos que tener en cuenta que Bolonia era uno de los pocos lugares que dejaban formarse a las mujeres en escuelas públicas en la época. Y esto, es debido a otra mujer, una artista anterior, Caterina de Vigri, que siendo artista, monja y después convertida en Santa, que había dado renombre a la Ciudad y sobre todo, había mostrado a que niveles podría llegar una mujer en el arte. De hecho, Santa Caterina de Bolonia, es considerada la Santa Protectora de las Artes Liberales. (En fin, os lo comento, por si os apetece buscar información de esta artista).

El caso es que por los hechos de esta mujer, Properzia pudo estudiar en la universidad.

Su primer contacto con la escultura fue cuando realizó figuras en miniatura con los huesos de melocotones o albaricoques, tallándolos de forma esmerada y delicada, con gran detallismo. Estas piezas estaban consideradas como un objeto de lujo y eran muy solicitadas por la alta sociedad boloñesa. Esta forma de escultura la haría muy popular, de modo que su fama comienza a ascender y es cuando, a partir de 1520 recibirá encargos públicos.

Ese mismo año, 1520, tras haber ganado un concurso público, recibió el encargo de realizar la decoración del altar mayor de la iglesia de Santa María del Baraccano. Esta iglesia, aspiraba a convertirse en la mayor iglesia de Italia, después de San Pedro del Vaticano.

José y la Mujer de Putifar

Poco después, la mandan llamar para que participe en la reconstrucción de la iglesia de San Petronio en Bolonia, aunque no queda constancia de su obra. Los libros de cuentas de fábrica del templo indican que su trabajo consistió en esculpir tres sibilas, dos ángeles y dos bajorrelieves: La visita de la reina de Saba a Salomón y José y la mujer de Putifar, que actualmente se exponen en el Museo de San Petronio.

Según el autor Chadwick, en esta obra, Properzia: “expresa perfectamente la persistencia del ideal clásico en el siglo XVI boloñés, combinándolo con una noción de elegancia derivada de las principales figuras la obra del arte emiliano del período: el Correggio y el Parmigianino”.

Hércules Luchando con Amazonas

Los cuerpos de los protagonistas son musculosos, advirtiéndose un equilibrio sorprendente. Los viste con ropas de tipo clasicista, lo que demuestra el conocimiento que tiene de las fuentes de la Antigüedad clásica. La energía que se aprecia en el movimiento de las figuras se asocia con los grupos exuberantes pintados por Correggio, uno de sus más claros referentes. Además con esta obra se hizo muy popular.

Esta obra tiene una gran importancia  ya que es la primera vez, al menos que se conozca, que existe una obra escultórica firmada por una mujer en una iglesia occidental, y la primera documentada, situándola a la misma altura que los escultores más célebres del momento.

Otro de los grupos escultóricos realizados por la escultora en la Iglesia de San Petronio es el el de dos ángeles y la ascensión.

Giorgio Vasari, como hemos dicho, en la segunda edición de su Vite, publicada en 1568, añade un retrato suyo, con un texto alabando el trabajo escultórico de Properzia. Vasari admira la capacidad que tenía para compaginar su vida familiar junto con su  trabajo y sus conocimientos sobre las ciencias, por lo que sería envidiada en su tiempo por algunos artistas masculinos del momento.

A Properzia de Rossi la podemos considerar, no sólo la primera escultora renacentista, sino también la primera mujer artista renacentista. 

Es la primera mujer que esculpe cuerpos desnudos, aunque sea en alegorías mitológicas. Y también la primera mujer que esculpe a una mujer enseñando los pechos, obviando el ámbito religioso y dejando paso a la pasión sexual.

Tanto el humanismo como el naturalismo se ven expresados por primera vez en el arte femenino.

Properzia no sólo tuvo que luchar por posicionarse como mujer artistas, sino que, y de igual manera, tuvo que lidiar con los artistas masculinos de su época, como es el caso de Francesco da Milano, quien presentó cargos hacia Properzia, acusándola de disturbios y agresión, llegándola a llamar perturbada y concubina de Antonio Galeazzo.

Todos estos problemas, la fueron destruyendo poco a poco, hasta el punto de hacerle abandonar su prometedora carrera como escultora, para dedicarse al grabado en cobre, arte que pasó a ser considerado durante el Renacimiento artesanía.

Murió en 1530, con cuarenta años, alejada de la fama y en la miseria.

El 24 de febrero de 1530, el papa Clemente VII, viajó a la ciudad para imponer la corona del Sacro Imperio Romano Germánico a Carlos V. Preguntó por la artista, siéndole comunicado su fallecimiento esa misma semana y apenado por su muerte, al igual que muchos de sus conciudadanos que la consideraron un “milagro de la naturaleza”, y para honrar su memoria, se colocó en tumba un epitafio en latín. Que lo he intentado traducir con el traductor de Google pero no se termina de entender muy bien la traducción. Pero más o menos se intuye que alaban su trabajo.

Oiga, ¿que vaya el Papa a ver y venerar a esta artista, y no se reconozca en los libros de historia del arte?

Al menos aquí, no podíamos dejar pasar la figura de ésta, la primera escultora del Renacimiento; Properzia Di Rossi.

Espero que este texto haya sido de tu interés.

Jorge Barroso «Bifu»

Formato Audio: https://www.ivoox.com/2×11-artistas-del-renacimiento-audios-mp3_rf_78921424_1.html

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