SARAH WINCHESTER ¿Arte? ¿Arquitectura? ¿Locura?

Hoy, día 8 de Marzo de 2021, en un día extraño para el feminismo, por aquello de no poder expresarse libremente en las calles, imagino que todas las personas debemos aportar algo a esta lucha, y bueno, qué menos, que siendo lunes y teniendo que colgar uno de los programas o textos en La Habitación Semihundida, pues éste, se refiera a una mujer.

Igualmente, os recomiendo el texto de la semana pasada, en la que hablo de 5 mujeres artistas del Barroco; Judith Leyster, una gran pintora de la época barroca, que se llegó a confundir su obra con la del pintor Hall, pero que sin embargo, no fue reconocida, cuando Hall, era uno de los pintores más reconocidos del momento. O Plautilla Bricci, la primera arquitecta que se conoce oficialmente, a la que quisieron desposeer de su trabajo, asignándole las construcciones a su hermano, y por investigaciones que se están haciendo recientemente, ya podemos saber que no, que son obra de Plautilla. Feliciana Enríquez de Guzmán, escritora que tuvo que disfrazarse de hombre para poder estudiar. La Roldana, escultora de talento innato. Y Barbara Strozzi, la compositora que había escrito un libro con más cantatas que cualquier escritor de la época.

Otro de estos post que os recomiendo es el que le dediqué a Hilma Af Klint, la persona que realmente inventó el Abstracto. Cuando esto, a lo largo de la Historia, se le ha atribuido a Kandinsky.

O el de Las Mujeres de la Bauhaus. Mujeres del mundo del arte, a las que les costó infinitamente más que a sus coetáneos masculinos, poder realizar estos trabajos de diseño, artísticos y arquitectónicos, pero que sin ninguna duda, están a la misma altura en calidad y repercusión.

Para celebrar este día y aportar algo, os propongo contaros una anécdota, por esto que ya hablamos de que la anécdota puede ser una buena aliada para aprender de una forma menos densa, más liviana.

En este caso os traigo una anécdota de lo que comenzó siendo una pequeña reforma de una casa, y que se convirtió en una gran obra de remodelación que duraría 38 años de manera continua, hasta la muerte la persona artífice de esta acción, en 1922.

El resultado de esta especie de arquitectura, es algo que quizá nos cuestione ciertos criterios artísticos, o simplemente nos parezca algo curioso, interesante, o terriblemente loco.

Esta pequeña casa (que en un inicio era una granja), finalmente se transformó en una mansión de cuatro pisos, con 160 habitaciones, 467 puertas, 47 chimeneas, 2 salones de baile, 10.000 paneles de vidrio, 6 cocinas, 40 escaleras, 52 tragaluces, 2 sótanos y 1 ducha de agua caliente.

La casa, se ha convertido en una zona de atracción turística para visitantes de la ciudad de San José, en California, que bien merece contar su historia. Un objeto arquitectónico que no consigo categorizar. (A ver si me podéis ayudarme). Hoy os voy a hablar de la Señora Sarah Winchester y de su curiosa Mansión.

Fachada Winchester

Podréis decir, bueno, esto puede ser una mujer con dinero que quiso realizar su mansión. Pero no es del todo así, ahora veremos. ¿Cuándo empieza todo esto?

La Villa Llanda, una granja de unas 8 habitaciones, fue adquirida, en 1886 por Sarah Winchester. Esta mujer era la viuda desde 1880 de Oliver Winchester. Y Oliver Winchester era el dueño de la empresa Winchester Repeating Arms Company, la empresa que creó los famosos rifles Winchester.

Se conocen estas armas, como “el arma que conquistó el oeste”. Concretamente, de la venta de rifles de repetición del modelo de 1873. Este se convirtió en el arma favorita de muchos vaqueros, porqué era capaz de disparar una bala cada tres segundos. Y como podéis suponer, esta familia se hizo multimillonaria.

Aquí no terminaron los agravios de la Señora Sarah Winchester, sino que al poco tiempo de morir su marido, también su hijo falleció. Entonces decidió comprar esta granja para alejarse de la ciudad e intentar recuperarse de la depresión en la que se encontraba.

Era la única heredera de la gran fortuna de la empresa de su marido, con lo que no tuvo problemas para adquirir esta propiedad.

Como, normalmente, ocurre con estas desgracias, buscamos respuestas donde no las hay. Sarah comienza a adentrarse en el mundo de lo paranormal, que de igual manera, en aquella época estaba de moda. Así que se puso en contacto con una Médium y esta le dijo que la familia estaba maldita, a causa de las muertes causadas por las armas Winchester. A partir de aquí, Sarah comienza a sentir la presencia de estos espíritus, que parecen decirle o pedirle que les hiciera un espacio en los que se pudieran quedar, con lo que es en este momento donde comienza a reconstruir y reformar durante 38 años consecutivos la casa donde vivía. 24 horas al día. 7 días a la semana, 365 días al año.

Sólo se detuvieron a causa del terremoto que sufrió la zona en 1906, cuando la casa ya tenía 7 plantas de altura. A causa de este terremoto, se quedó en 4. Entonces Sarah decidió construir a lo ancho y no a lo alto, por si volvía a ocurrir un temblor de las mismas características.

Lejos de lo que pueda parecer, la señora Sarah, era una mujer culta y con estudios, pero a causa de sus acciones excéntricas, no tuvo contactos con los vecinos de la zona y se encerró en su obsesión de construir y reconstruir y remodelar y rehabilitar, una y otra vez la casa.

Lo que me resulta más curioso, es que estas construcciones no tenían ninguna lógica dentro de una construcción al uso; esta señora, a los albañiles y carpinteros, les mandaba construir algunas escaleras que no llegaban a ningún sitio, puertas pequeñas que no cabría ninguna persona. O puertas que no llegaban a ningún lugar. Otras, en la primera planta que salían directamente al abismo. Ventanas que daban de una habitación a otra… ¿Por qué esto era de esta manera?

Interior de la Mansión Winchester

Aquí, no termina la cosa; los techos de madera, suelos de parquet con molduras e incrustaciones a mano, candelabros de oro y plata, además de detalles de absoluta belleza como los pomos, las bisagras, los muebles, textiles, empapelado… y sobre todo, las cristaleras bellamente decoradas con motivos florales y de animales, muchas de ellas creadas por la empresa Tiffany.

De todas estas rarezas, una me llama enormemente la atención; había construcciones de habitaciones dentro de otras habitaciones. O balcones y ventanas que daban al interior.

Por lo visto, otra curiosidad, es que el número trece se repite constantemente en esta arquitectura, como el número de escalones de una escalera, número de candelabros en una habitación, o que la casa tiene 13 baños…

Como he dicho anteriormente, ¿Por qué se construía de esta manera? Bueno, pues bien, se especula con que era la forma que los muertos, que se le presentaban a Sarah Winchester, le pedían y decían como debían ser las construcciones, y sintiéndose culpable por las muertes que habían causado la empresa armamentística de su marido, ella, constantemente, hacía realidad las peticiones de estos espíritus. Y así salió un laberinto extraño, de utilidad cuestionable, que hoy día se puede visitar y se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos de la ciudad.

Quizá el fin de su proyecto era construir una casa para todas las víctimas causadas por las armas Winchester. Y ahora bien, ¿esto es arquitectura, arte o locura?

Cartel Oficial de la Película “Winchester. La Casa que Construyeron los Espíritus”

Existe, incluso, una película de los Hermanos Spierig, “Winchester: La Casa que Construyeron los Espíritus”, donde quisieron adaptar esta historia a la gran pantalla. No es que sea una muy buena película, pero sí que destacaría que, por lo visto, se refiere a hechos reales y la interpretación de su protagonista Helen Mirren en el papel de Sarah.

También cito la película porque tratan el momento preciso en el que un miembro de la junta directiva de la compañía armamentística, o sea, de la empresa que ha heredado Sarah, acude a la casa del Doctor Price para que evalúe el estado mental de la Señora Winchester y decida si puede seguir o no liderando la empresa.

Una vez el psiquiatra se traslada a la mansión para conocer en persona a la anfitriona, se da cuenta que su paciente, quizá, no está tan loca como le quieren hacer ver.

Por eso insisto, ¿es arte, arquitectura, locura?

Escalera

Existe otra versión en la que hablan que la construcción era así, más que para satisfacer a estos espíritus, era para despistarlos.

Pero, vamos a ver, porque hay algo más; Mary Jo Ignoffo, biógrafa oficial de la Señora Winchester, nos cuanta que los verdaderos motivos de Sarah para construir su extraña casa, son que la millonaria estaba suscrita a numerosas revistas y publicaciones dedicadas a la arquitectura. El origen de su afición le venía de su padre, un carpintero que amasó una pequeña fortuna construyendo ambulancias durante la guerra.

Para Ignoffo, la mansión de San José, en California, tan sólo era el “taller” en el que la señora Winchester ponía en práctica todas sus ideas extraídas de las revistas, como encargar a Tiffany las vidrieras de la casa o combinar el estilo Reina Ana del edificio con cosas tan modernas para la época como tres ascensores o calefacción central. 

Durante casi cuatro décadas, Sarah Winchester dio empleo a veintidós carpinteros, los cuales, como no podía ser de otro modo, siempre hablaron maravillas de ella.

En la página de Historia del National Geografhic, nos cuenta un artículo al respecto que:

“Unos años antes de la muerte de Sarah Winchester, el 5 de septiembre de 1922, un artículo periodístico titulado “El taller de una mujer arquitecto”, escrito por Merle H. Gray para el periódico San Jose Mercury and Herald, defendió esa misma teoría: 

Quizá no sean más de una docena las personas en California que saben que la señora Winchester es una música con un gran talento para la composición. Que es una notable empresaria; que si se conociera su filantropía sería admirada en todo el país; que es una arquitecta con todas las de la ley y conoce las peculiaridades arquitectónicas de todos los países; que su famosa casa de los misterios era un mero taller y su estructura, la mera colección de apuntes que una mujer de una inmensa fortuna tomaba para instruirse a sí misma en la arquitectura de varios países”.

Ahora, os vuelvo a hacer la pregunta; ¿arte, arquitectura, locura?

Claro que en la actualidad la mansión Winchester es un Monumento Nacional en Estados Unidos y los visitantes pueden explorar sus recovecos y sus pasadizos a través de visitas guiadas en las que se aconseja no salirse del camino oficial, ya que uno puede perderse en sus laberínticos pasillos y no encontrar la salida, además de toparse con algún espíritu, quizás el de la propia Sarah Winchester.

Es lo que vende, ¿no? Esa leyenda, vende más que decir que aquello era solo un taller.

Sarah Lockwood Winchester, nacida en Pardde el 1 de Septiembre de 1839 y que murió en San José, el 5 de septiembre de 1922.

En fin, sea como fuere, Sarah Winchester murió con 83 años de edad y nos dejó una maravillosa rareza y un misterio, cuanto menos curioso. ¿No crees?

Jorge Barroso “Bifu”

Formato AUDIO IVOOX: 1×29 SARAH WINCHESTER (Arte, Arquitectura, Locura) en La Habitación Semihundida en mp3(08/03 a las 09:03:58) 23:56 66470761 – iVoox

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