Marcel Duchamp (¿Arte o Antiarte?)

Hoy os voy a hablar, levemente, porque hay mucho escrito de este artista francés, considerado como el artista más importante e influyente del siglo XX.

Su obra “Fuente” trasgredió todo los conceptos artísticos hasta la fecha concebidos. Y vamos a ver cómo, de alguna manera, esto surgió como una broma, cuando en la exposición de la Asociación Artistas Independientes de Nueva York, que realizaba junto a sus amigos Arensberg y Bellows, decide mandar anónimamente un urinario, como obra artística. Y esto, crea una discusión que dura hasta nuestros días.

Por ello, podemos decir que fue pionero del arte del ready-made. Que consistía en coger un objeto cotidiano y exponerlo, alzándolo a la categoría de obra artística, por el simple hecho, de que lo decía el artista.

André Breton llegó a decir de él que era “el hombre más inteligente del siglo”.

Como buen Dadaista, aunque él no se consideraba de ningún movimiento. Es cierto que tocó todas las vanguardias del momento, pero no quiso formar parte de ninguna de ellas. Así que no diré dadaísta, voy a decir que le interesaba lo espontaneo, lo fugaz… pensaba que la creación artística era el ejercicio de la voluntad, sin tener estrictamente que tener formación, preparación o talento. Y claro, todos estos planteamientos han hecho tambalear los pilares de lo que, hasta entonces, se entendía como arte.

El arte es evolutivo, y para cada época ha significado, incluso, ha servido para una cosa u otra. Quizá era el momento de cuestionarlo, de poner a prueba los porpios valores del arte en sí. En consecuencia, seguimos analizando e intentando comprender esta actividad, yo diría, casi espiritual, y a la cual, nunca hemos sabido dar una respuesta unánime, sobre su significado o utilidad.

“El acto creativo no es realizado solo por el artista; el espectador pone la obra en contacto con el mundo externo descifrando e interpretando sus calificaciones internas y, por lo tanto, agrega su contribución al acto creativo

Marcel Duchamp nació el 28 de julio de 1887 en Blainville, Francia. En su familia había un ambiente artístico. Su abuelo tras ganar una fortuna como comerciante marítimo, se dedicó a lo que le gustaba, el grabado y la pintura. Su padre fue notario y alcalde, con lo que podríamos decir que Duchamp venía de una familia adinerada y esto hizo que se pudiera dedicar a lo que quisiera, sin tener que preocuparse por subsistir. Igualmente sus dos hermanos mayores y su hermana pequeña, se dedicaron a la pintura.

Su hermano mayor Jacques Villon, llegó a ser un pintor con cierta fama, sobre todo como pintor de carteles en París, al igual que Henri de Toulouse –Lautrec y Alfons Mucha.

Marcel Duchamp comenzó imitando los dibujos de su hermano y estudió en el Liceo. A la edad de 14 años comenzó con sus primeras pinturas al óleo, de estilo impresionista. Dos años después se independizó y se fue con su hermano a París, al barrio de Montmartre. Al igual que sus hermanos, disponía de una asignación mensual que su padre le daba como adelanto de la herencia.

Se presentó al examen de la École des Beaux-Arts, que suspendió. Y bueno, como se lo podía permitir, se matriculó en una escuela privada, que abandonó poco tiempo después, por la vida en los cafés del barrio. Que también se lo podía permitir.

Era un momento cultural álgido en París, de las nuevas expresiones artísticas; fauvismo, cuvismo, impresionismo, futurismo… digamos que Duchamp tocó un poco de todas, pero ya se veía que era contradictorio en sus conceptos y nunca indagaba demasiadas veces en un mismo estilo.

Yo creo que Duchamp era contradictorio por naturaleza, pero de alguna forma pienso que lo hacía con humor. O mejor dicho, por el humor. Por ejemplo, por ciertas pinturas que había realizado, en algunas declaraciones rechazaba la influencia de Cézanne, en otras reconocía haber permanecido una larga temporada bajo su influjo. O cuando en su última etapa se decido a ser comerciante de Arte, algo que odiaba profundamente y dijo al respecto; “No quiero ni salir ganando ni perdiendo, más un diez por ciento”. Claro. O otra es en una carta que escribió cuando vivió un tiempo en Buenos Aires; por una parte decía que odiaba la ciudad y un poco más adelante decía que era un descubrimiento y que estaba disfrutando mucho ese momento de su vida.

Desnudo Bajando una Escalera

En 1912 realiza una de las piezas más importantes y conocidas del artista, como es “Desnudo bajando una escalera” en la que se ve el movimiento continuo a través de una cadena de figuras cubistas. La pintura causó furor en el Armory Show que tuvo lugar en Nueva York en 1913.

En este cuadro había bastantes cosas que sorprendieron, por ejemplo, que el título apareciera escrito en el cuadro. No era algo normal ni común. Por otra parte, el Desnudo, un tema artístico recurrido desde mucho tiempo atrás, pero que desde luego, no se presentaban de esta manera.

Como he comentado, Duchamp mostró la idea de la figura humana desnuda en movimiento, bajando una escalera. Eran imágenes superpuestas y al tener diferentes perspectivas, podría ser un cuadro cubista, pero también tenía la idea de meter el movimiento en la pintura, con lo que también podría ser futurista. Los dos estilos eran contrapuestos, con lo que la imagen causó sensación y desconcierto.

Esta situación animó a Duchamp a no seguir un patrón establecido por ningún movimiento artístico. Cogía de cada cual lo que a él le interesaba. De esa suerte realizó el cuadro Molinillo de Café, en el que quiso representar el mecanismo de ese objeto.

Molinillo de Café

Una etapa en la recibió la influencia de Jules Laforgue y Raymond Rossel. Del primero cogió su humor cínico, del segundo le atraía la “locura de lo inesperado” y el descubrimiento de una obra que parte únicamente de la imaginación del autor, pues para Roussel las obras no debían contener “nada salvo combinaciones de objetos totalmente imaginarios”. Pero claro, ¿qué ocurre? Que si esto se queda aquí, desde mi punto de vista, pasa de ser una obra artística a una situación anecdótica, con lo que de alguna manera, estás propuestas, se asentaron con un concepto intelectual, como una justificación, que poco a poco, iría creando la base de lo que conocemos como el Arte Conceptual.

Transición de Virgen a Novia

Después de una etapa en Munich en la que trabajó largo tiempo en su tema “Vírgenes” que progresivamente se transformarían en “Novias”, abandonó el cubismo y la representación pictórica del movimiento, y se alejó de la pintura.

Trabajó de bibliotecario, algo que le dejaba tiempo para seguir estudiando y reflexionando sobre conceptos o estilos. Abandona el principio de la sensibilidad creadora y lo sustituye por el dibujo mecánico, la escritura, la ironía y el empleo del azar. Este cambio coincide con la mudanza de Duchamp a Neuilly, donde vivió alejado del círculo artístico de Montmartre.

Es un momento en el que indaga profundamente en la física y la química, aunque siempre desde un punto de vista burlón. “Habla de la oscilación de la densidad, la inversión de la fricción y la sexualidad como motor de dos tiempos en un coqueteo con la patafísica”. Duchamp dijo: “busco acercarme a la ciencia, pero no por amor a la misma, sino para desacreditarla ligeramente, de una manera leve, sin importancia”.

Como he dicho, había pasado del dibujo artístico al técnico, y entonces encontró el camino del azar. Cortó tres hilos largos, de un metro aproximadamente, y los dejó caer sobre tres lienzos. Calcó tres veces el resultado, a lo que llamó “Red de Zurcidos”.

Red e Zurcidos

El azar para el arte ya era algo empleado por otros artistas del momento, pero Duchamp le encontró otro contexto; conceptualizó que el resultado de estos tres cuadros, por el azar, ofrecían resultados distintos, por lo tanto, el azar, era una expresión de su subconsciente.

Es lógico pensar así, pues al carecer prácticamente en su totalidad, de técnica, o buscas un concepto, o la obra se convierte en una acción puramente anecdótica.

Y aquí llegamos a un momento muy importante, tanto para la vida del autor, como para la historia del Arte en sí. En algún momento de 1913, jugando con estás recreaciones, colocó una rueda delantera de bicicleta boca abajo sobre un taburete, a la que llamó “Rueda de Bicicleta sobre un Taburete”. El mismo Duchamp comentó que aquello no era más que un divertimento, pues le gustaba ver que los radios de la rueda desaparecían al girar. Más adelante compra un portabotellas, al observarlo piensa que ese objeto podría ser una escultura ya hecha. En una nota de 1913, Duchamp escribe; “¿Se pueden hacer obras que no sean de arte?”. Parece una pregunta naif, pero eso no era más que las fases por las que pasamos en los procesos evolutivos cuando estamos creando. Nos realizamos preguntas, algunas más profundas, otras más livianas, pero todas son interesantes, ya que de aquellas dudas, de aquellas inquietudes, es de donde nacen las reflexiones, y están son el camino necesario para la creación. En algún momento hay que afinar la dirección para encontrar el fin artístico, pero son procesos necesarios. (Y tenemos que tener en cuenta que Duchamp ya había hablado de obra “no artística”).

Rueda de Bicicleta sobre Taburete

Duchamp se encontraba de nuevo en Paris y en agosto de 1914 comienza la I Guerra Mundial. Muchos amigos y compañeros de Duchamp fueron llamados a fila, pero él fue eximido del ejército al detectarle un soplo reumático en el corazón.

Tal cual se estaban aconteciendo las cosas en Francia, en abril de 1915 escribe a su amigo Walter Pach, que era un artista, critico y asesor de arte de Nueva York, diciéndole que estaba decidido a dejar Francia. Así que en junio del mismo año viaja a Nueva York donde convive con Arensberg.

Allí estuvo un tiempo sin trabajar, digamos artísticamente, pero pronto compró dos hojas de vidrio y continuó con esa etapa, o ese tiempo, en el que jugó con el vidrio como soporte de sus obras. Les pegaba alambre, fotografías…

Se mudó de nuevo y compartió casa con Jean Crotti, también artista. Fue en aquella época cuando Duchamp compró una pala quitanieves, la colgó del techo mediante un cable, la firmó y la tituló “In Advence of the Broken Arm”.

Podríamos decir que aquí es donde nace la primera obra artística Ready- made; un objeto elegido con indiferencia por el arista y presentado como obra.

Esto era algo que motivaba a Marcel Duchamp y escribió a su hermana Suzanne para que expusiera en su nombre la “Rueda de Bicicleta sobre Taburete” y el “Portabotellas”. La hermana ya había tirado esos dos elementos. Curioso, tiró lo que hoy hubiera costado millones de euros. Bueno, hay que entender, que en estos casos no es el objeto lo que tiene valor, sino la idea.

¿Os acordáis de la obra de arte que salió hace un año y que consistía en un plátano pegado en una pared? Hubiera quedado como una anécdota si no fuera porque otro artista en un acto performativo se comió ese plátano. Los titulares de los periódicos ponían: Un artista se come un plátano de 120.000 dólares expuesto por Maurizio Cattelan en la famosa feria de arte Art Basel de Miami. Primero, el plátano no valía 120.000 dólares, era el concepto de la pieza, la idea. De hecho, si compras una obra de ese tipo, lo que te dan es un papel donde el artista certifica que tú puedes hacer esa pieza, cuando y donde quieras. O sea, que es el certificado lo que valida la obra, con lo que si algo vale dinero, es el certificado. Segundo; la acción performática era un acto claramente pactado por los dos artistas para atraer a los medios de comunicación. Y tercero; esto ya lo hacía el personaje del que estamos hablando hoy pero 60 años atrás, con lo que ese valor cualitativo, desde mi punto de vista, lo pierde, pues hoy día, no genera ninguna controversia. Y por supuesto, valor cuantitativo, para mí, no tiene ninguno. O sea, que no es más que una copia barata de los movimientos vanguardistas de principios del siglo XX. Una tontería, que además, por el desconocimiento de muchas personas, el acto perjudica seriamente la profesión artística. (Pero en fin, esto no deja de ser una opinión).

Obra de Mauricio Cattelan. Performance de David Datuna.

Sea como fuere, y volviendo al tema que nos ocupa, Marcel Duchamp, en aquella época, había creado el concepto Ready – Made.

En 1917 los amigos artistas de Arensberg fundaron la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York, con la intención de organizar exposiciones sin premios ni jurado. Llegaron a tener 600 miembros y realizaron la exposición más grande que se había realizado hasta la fecha en Nueva York, 2.125 obras de 1.200 artistas.

Duchamp envió una que constaba de un urinario, que tituló “Fuente”, pero firmado con el nombre de R. Mutt, quizá para no tener represalias directas por los organizadores.

Fuente

Pasó lo que Duchamp había imaginado; algunos de los organizadores pensaban que era una broma, incluso discutieron si la obra debía exponerse o no. Lo propusieron a votación y salió el “no”.

Aquello creó una gran discusión entre Arensberg y Bellows, pues Bellows decía que le parecía una aberración y estaba totalmente indignado, mientras que Arensberg opinaba que para participar en el evento la única regla que existía era haber pagado 5 dólares anuales y uno más de inscripción. El autor los había pagado y no incumplía ninguna otra regla del evento (pues no la había). Por lo tanto, la obra debía ser expuesta. Pero como ya he comentado, finalmente, la obra no se expuso.

Duchamp y Arensberg dimitieron de la junta de la Asociación. Y expusieron la obra en la Galería 291. De esa primera pieza solo se tiene una foto que realizó Alfred Stieglitz. Se desconoce dónde fue a parar la obra. Todo lo que hoy está expuesto, son réplicas, que por cierto, no sé ni cuantas habrá por el mundo.

Como curiosidad os hablaré de otro concepto artístico que se movió en torno a esta pieza, la que realizó el artista Pierre Pinoncelli. Una vez utilizó un martillo para romper uno de los urinarios, en el Centro Pompidou de París. Solo consiguió hacerle una pequeña muesca y fue arrestado. El artista alegó que la acción era una performance, que el propio Duchamp había apreciado. En otra ocasión, el mismo artista, orinó en una de estas piezas que se exponía en Nimes. En fin ¿no os resulta parecido al concepto de dichoso plátano?

Bueno, respecto a la pieza, Marcel Duchamd dijo cincuenta años más tarde; “Les tiré el urinario en la cara y ahora lo admiran por su belleza estética”.

Esto me recuerda un poco aquello que ya escribí en el texto dedicado a de Banksy, sobre como aquello que el artista critica, o sea, el capitalismo y el mercado, lo acoge con los brazos abiertos. (En el caso de Duchamp era al Arte mismo).

Pronto dejó el trabajo artístico de lado, por el ajedrez. Para Duchamp el ajedrez era “una obra maestra del cartesianismo, tan imaginativo que, a primera vista, ni siquiera parece cartesiano”. Le atraía enfrentar las dos actitudes, la ajedrecística y la artística.

Fue un tiempo en el que viajó a Argentina, después a Londres, volvió a París y más tarde, de nuevo a Nueva York. No realizó demasiados trabajos artísticos, más que volver a retomar su obra “El Gran Vidrio”, y algunos otros Ready – Made, como el libro que regaló a su hermana por su boda, con las instrucciones de que debía colgarlo en la ventana para que el viento pasara sus hojas. También realizó la “Estereoscopia a Mano”, que se trataba de dos fotografías en las que había dibujado un poliedro que al verse con un estereoscopio parecía flotar sobre el paisaje. Esto podría estar dentro de otro estilo que nació en la época, el Arte Cinético.

Antes de regresar a Nueva York, realizó tres nuevos ready-mades: “El Cheque”, “LHOOQ” y “Aire de Paris”. Por lo demás, jugaba mucho al ajedrez, aunque también fue la época en la que realizó una película de la baronesa Von Frreytag-Loringhoven afeitándose el pubis con efecto estereoscópico. La película se estropeó y solo se salvaron dos tiras.

En 1920 vio la luz por primera vez el alter ego femenino de Duchamp, Rose Sélavy. Man Ray fotografió a Duchamp vestido con un abrigo de piel y un Sombrero de cloche, con un frasco de perfume.

Rose Sélavy

En el 1923, de nuevo, viajó París para quedarse por 20 años seguidos. Aunque fue una época de desapego de amistades, relaciones amorosas y trabajo, ni concluía el “Gran Vidrio” ni empezaba obras nuevas.

Viendo el movimiento Dada que se estaba realizando en París en la época, escribió: “de lejos todos estos movimientos aparecen realzados por un atractivo del que carecen a corta distancia”. Así que no se relacionó prácticamente con el bullicio artístico de París.

Su vida ahora estaba enfocada al Ajedrez y en 1926 empezó su carrera como marchante de arte, oficio que desempeñaría durante dos décadas.

Los últimos años de su vida, Duchamp preparó en secreto la que sería su última obra y que sería armada solo después de su muerte. Ésta es un diorama que se observa a través de un agujero en una puerta del museo de Filadelfia. Dentro, podemos ver una parte del cuerpo de una mujer, ostentando una lámpara en un paisaje rural. El título añade aún más incertidumbre al significado que pueda tener la obra: “Dados, Cascada, el Gas del Alumbrado Público”.

Por último deciros que Duchamp se nacionalizó estadounidense en 1955 y que murió en 1968 en Neuilly-ser-seaine, al noroeste de París.

“Dados, Cascada, el Gas del Alumbrado Público

Bueno, no cabe duda, que ha creado una controversia en el mundo del arte. Pienso que para hacernos cada uno y cada una, una idea de lo que entendemos sobre acciones o conceptos, valores o por qué no, criterio, sobre las obras artísticas, es necesario estudiar estos procesos evolutivos y hacernos un diagrama personal de qué es lo que debemos encontrar en una obra para que esta, desde nuestro punto de vista, la podamos considerar una obra de arte.

Jorge Barroso “Bifu”

IVOOX: Programa formato audio: 17×1 MARCEL DUCHAMP (Arte o Antiarte) en La Habitación Semihundida en mp3(30/11 a las 12:57:28) 29:28 61113153 – iVoox

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