PINTURAS NEGRAS 2 de 15 (El Perro Semihundido)

En este segundo post sobre nuestro trabajo inspirado en Las Pinturas Negras de Francisco de Goya, voy a intentar esclarecer de qué manera hemos tratado la obra para llevarla a una propuesta performática. De igual manera, ciertas curiosidades históricas y mi propio análisis para poder entender un poco más este enigmático cuadro.

Una anotación importante, es que para seguir el hilo de la propuesta, es interesante leer el post anterior (Enlace), para que en este, no tengamos que repetir diferentes datos históricos, o conceptos artísticos. Pero sí os diré que ya he descubierto que Goya le legó La Quinta del Sordo a su nieto Mariano. Lo digo porque en el primer post dedicado a Las Pinturas Negras no lo tenía del todo seguro. Pues bien, ya lo he contrarrestado y la información veraz es esa; que en un principio el heredero natural hubiera sido su hijo Francisco Javier Goya, pero que en el mes de septiembre de 1823 Goya decidió legar la Quinta a su nieto Mariano. Y que, efectivamente, se trataba de una medida de precaución ante la posibilidad de expropiación, ya que las tropas francesas de los Cien Mil Hijos de San Luis que dieron fin al Trienio Liberal, estaba culminando su enfrentamiento. Y como sabemos Goya no era bien recibido.

El Perro Semihundido es una pintura que realizó Francisco de Goya sobre el 1820 dentro de una serie que llamamos Pinturas Negras. Fue la etapa en la que Goya, quizá por causas psicológicas y sociales, entra en un lenguaje más ambiguo. Tenemos que tener en cuenta que a la edad de 46 años, Goya se queda sordo al contraer una extraña enfermedad. Y quizá, no en ese preciso momento, pero a partir de aquí, su estilo va cambiando paulatinamente hasta lo que conocemos como lo Sublime Terrible. Se especula si esta enfermedad fue sífilis, que podía haber contraído por sus escarceos de juventud. O también se dice que podría haber sido causada por la respiración continua de plomo, componente que en aquel momento tenían las pinturas.

Como expliqué en el anterior Post “Pinturas Negras Concepto global” , la pieza se compone de un fondo de apenas perspectiva y una cabeza de perro que podemos ver en la zona inferior de la pintura. La sencillez de esta obra, los difuminados y la falta de perspectiva, asimetría… fueron algunas razones que llevaron a críticos y críticas a decir que aquí se inicia el concepto de pinturas modernas (expresionismo e impresionismo). Incluso llegaron a decir de la pieza El Perro Semihundido que parecía una obra inacabada.

Como ya sabemos, las pinturas sufrieron una desafortunada restauración, que recientemente hemos podido descubrir por los negativos de las fotografías que realizó Laurent, y esto nos ha hecho cuestionar el análisis primario de dichas obras. Incluso nos ha hecho pensar sobre lo anecdótico de que el inicio de las pinturas modernas pudiera venir de una mala restauración.

Negativo de la fotografía de Laurent y obra tal cual se expone en el Museo del Prado de Madrid.

Podría decir que por su enigmática aurea y la transformación técnica de uno de los mejores pintores del siglo XIX, es una de las pinturas que más me entusiasman, en su conjunto y con todo lo que ello conlleva. Pues me ha enseñado que podemos analizar cualquier pieza artística hasta su saciedad y que siempre, una obra, esconde en su historia algo que nunca sabremos con exactitud. La ambigüedad que esconde este cuadro, la subjetividad a la que está expuesta por cada una de las personas que la visite y observe, es un disfrute personal, individual y que nos obliga como espectador o espectadora a recrear una sub-creación de la pieza en sí, obligándonos a pensar, imaginar… ser creativos, de alguna forma. Y eso es algo de agradecer en cualquier cosa que pretenda ser una pieza artística.

Es obvio, pues si te quedas con el análisis objetivo, no deja de ser un pequeño cuadro de composición aunque extraña, muy sencilla, de una cabeza de perro que mira hacia algún lugar. O recreas tu imaginario, o se queda en una sencillez aplastante.

Vamos a ver cuál ha sido su análisis hasta este momento, ese análisis que llamamos freudiano y que en sí, tiene que ver con nuestras emociones y sensaciones, pero también las que están ligadas al subconsciente, al sueño o lo onírico.

Se han propuesto variadas interpretaciones,  que pasan desde la insignificancia del ser vivo ante el espacio que le rodea, hasta que estemos ante una obra inacabada, o que la imagen representa la soledad. Por su carencia de perspectiva y sus pinceladas libres, colores austeros, su minimalismo en la figura del perro mirando al vacío, estudiosos y estudiosas de las pinturas nos han asegurado que podría tratare de una pintura que abre el camino hacia lo abstracto o el surrealismo, siendo el inicio del impresionismo y el expresionismo; corriente de finales del siglo XIX y principio del XX, que pretendía romper con el clasicismo impuesto en las academias de arte.

Aunque hoy solo pueden apreciarse estos elementos, en reproducciones fotográficas realizadas por J. Laurent, entre los años 1863 y 1874, antes de ser arrancadas las pinturas de los muros de La Quinta del Sordo, podría apreciarse un paisaje de fondo formado por una gran roca y unos supuestos pájaros a los que el perro mira.

Negativo de la fotografía de J. Laurent.

A partir de estos negativos se ha dicho de este cuadro que:

Por ejemplo, el hispanista británico Nigel Glendinning  en 1986 escribió: «El perro parece el único ser cariñoso, preocupado, humilde: humano, por así decirlo» Refiriéndose al conjunto de las Pinturas Negras.

José Manuel Arnaiz en su libro Las pinturas negras de Goya, de 1996, indicó que el perro mira interesado el vuelo de unos pájaros.

Valeriano Bozal, en el 97 recoge todas las opiniones, incluyendo que el perro observa a dos pájaros que vuelan, o que el artista no terminó El perro. Pero afirma rotundamente que ninguno es argumento concluyente. Ni siquiera podemos estar seguros de que el animal se esté hundiendo.

Y bueno, ya en el 2010, otro estudio, en este caso, de Carlos Foradada, profesor de Historia del Arte, difundió en los medios de comunicación que Goya había pintado parte del lomo del perro, una gran roca y sobre ella dos aves, a las que mira el animal.

Basándome en este último, el profesor Carlos Foradada y su libro Goya al descubierto en Las Pinturas Negras y El Coloso, me gustaría analizar un poco más sobre la técnica aplicada, sobre todo por ver si esto que se dice de que las pinturas modernas vienen de una mala restauración.

Este experto en las Pinturas Negras, nos habla de la técnica aplicada en el cuadro, analizando, no el cuadro, sino el negativo de la fotografía, encuentra veladuras y salpicaduras, goteados que durante el periodo de Goya se consideraban un defecto o un descuido del pintor, pero parece ser que Goya los realizó de una manera consciente, lo que finalmente se estableció como modo expresivo habitual del expresionismo abstracto del siglo XX. (Bueno, quizá no estaban muy lejos las personas que aseguraban que estas pinturas podrían ser el inicio de las pinturas modernas).

Pero ¿Qué quiere decir el cuadro exactamente? Parece que en esas dos manchas, que representan los pájaros sobrevolando el acantilado, existe una línea que enlaza la montaña con el vuelo y que podría ser un nido.

Ahora vamos a la figura principal del cuadro, la cabeza del perro. Es cierto que con pinceladas rápidas, toscas y a su vez precisas, Goya consigue que la expresión del animal sea profunda y extremadamente  expresiva. Existe añoranza en su mirada y esto podría enlazarse con la necesidad de libertad ante un ambiente hostil.

Recordemos que el pintor, en este momento, prepara pormenores de su partida a Francia, concretamente a Burdeos. Es un momento en el que Goya se encuentra solo en su Quinta del Sordo, casi asustado, podríamos decir, por la situación política desfavorable. Varios amigos que habían sobrevivido a la guerra y se habían exiliado a Burdeos, en varias ocasiones, les pidieron a Goya que encontrara la manera de ir, de salir de aquella encrucijada. ¿Puede ser que Goya pensara, al igual que el Perro del cuadro, que sus propósitos ya estaban fuera del espacio en el que en ese momento habitaba?

Durante este periodo Goya había alcanzado todos sus objetivos profesionales, pero el mundo a su alrededor se desmoronaba. Cuando elabora el Perro Semihundido, ya ha decidido abandonar España. ¿Podría ser que El Perro Semihundido sea el último cuadro de la serie y nos cuente una alegoría de su propio exilio?

Incluso con datos y nuevas reinterpretaciones es difícil entender exactamente el significado de esta obra. Podría ser que la evocación sea uno de sus mayores atractivos y por ello, al intentar llevar este concepto a la escena, planteé una situación que dejara libre el modo de interpretarla:

Pieza El Perro Semihundido. La Habitación Semihundida TAC de Valladolid 2020

Un “Hombre Perro” empuja una carretilla. Amarrada a su espalda, arrastra por el suelo de una forma pesada, cansada y casi depresiva, unas guitarras flamencas que generan un sonido continuo y estridente, como un aullido estremecedor.

Esta pieza itinerante, podríamos decir que es simbolista y que pretende extraer las connotaciones claves que generan misterio y enigma en la contemplación de la obra. Pero si nos vamos a la alegoría social y política, hablamos del anhelo de libertad.

Como siempre en estas piezas, elegimos el Flamenco como arte autóctono con el que expresar. Introducimos una rondeña, palo creado exclusivamente para la guitarra flamenca por Ramón Montoya, cambiando la afinación normal, bajando la sexta a re mayor y la tercera cuerda a sol bemol. Esta afinación a perdurado hasta hoy día y no hay guitarrista flamenco que no tenga una rondeña en su repertorio. Nosotros la concebimos de esta manera.

Utilizamos la afinación clásica de la rondeña y generamos otros formatos de rasgueo, lo que nos ofrece unos conceptos sonoros dispares, según el tipo de suelo (superficie) por el que camine el personaje.

En el flamenco existe un enorme grado de improvisación, para que surja el arte, el “duende”, algo que me describió muy bien mi amigo y guitarrista flamenco Raúl Cantizano. Él me dijo que el duende en el flamenco era ese preciso momento en el que aparecía la sorpresa común, tanto del ejecutante que interpreta la música, como del espectador o espectadora que la observa y escucha.

Al igual que pasara en este cuadro, la insinuación es su mayor poder para la evocación individual del público.

Eso sí, yo la concebí al inicio de las piezas, pero habiendo estudiado más la obra, si vuelvo a realizar estos performances, en realidad, debería ser la última. Quizá esto sea algo que podemos hablar más adelante; la posible concepción de Goya de enlaces de los cuadros como una misma historia, como escenas de una obra conjunta.

En fin, en resumidas cuentas, esta es mi visión sobre esta enigmática obra, pero. ¿Qué es lo que has visto tú? ¿Has analizado o descubierto algo diferente de esta obra? ¿Has visitado el Museo del Prado y has podido contemplar esta obra en vivo? Si te apetece, puedes compartir tu experiencia, será agradable contrarrestar opiniones.

Jorge Barroso “Bifu”

Pieza El Perro Semihundido. La Habitación Semihundida TAC de Valladolid 2020

ENLACES

IVOOX: PINTURAS NEGRAS (El Perro Semihundido)

Video Piezas TAC de Valladolid

Video Promo Pinturas Negras

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