¿Qué es el Arte? 1 REFLEXIÓN

¿Qué es el Arte? 1 REFLEXIÓN

Entiendo que existen palabras extremadamente difíciles de definir, de encontrarles un significado que nos haga entender a qué nos referimos. Es el caso de las palabras amor, vida, tiempo, destino…

En el caso de la palabra amor, por ejemplo, una persona romántica nos la definiría como una sensación de volatilidad, de sentir felicidad y armonía respecto a la otra persona y a la vida; el diccionario de la RAE la define, entre otros significados, como «sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo»; la ciencia por otra parte, podría decirnos que el amor es una necesidad fisiológica, bioquímica, un instinto básico que está conectado directamente al flujo químico cerebral; o el poeta Baudelaire, que dijo que «el amor es un crimen que no podría realizarse sin cómplice».

Realmente podría ser cualquiera de estas definiciones o incluso todas. Y eso mismo ocurre con la definición de ARTE. Pues no existe un consenso claro de su definición, dejándola abierta a diferentes interpretaciones y por supuesto, marcada por la subjetividad.

Para mí, el arte es la coexistencia de varias cuestiones: técnica, sensibilidad, capacidad expresiva, comunicación…

La Materia del Tiempo de Richard Serra

Y a la pregunta de si el artista nace o se hace, yo diría que en un principio nace y luego se hace, pues todas las personas poseemos estas cualidades en mayor o menor grado, pero necesitamos de un entrenamiento de las mismas.

Os pondré un extraño ejemplo, pero creo que esclarecedor; una vez leí que el nadador Michael Phelps, cuando era pequeño sus amigos se metían con él porque tenía las piernas cortas, un enorme pecho y los brazos más largos de lo normal. Pero, casualmente, éstas son unas cualidades físicas totalmente idóneas para la natación: piernas cortas y fuertes para el impulso, gran capacidad torácica para la respiración y largos brazos para un mayor impulso y avance en la brazada. De todas formas, aún con tales características, requirió de mucho entrenamiento para alcanzar su máximo potencial y llegar a convertirse en el mejor nadador de todos los tiempos.

Pues bien, al artista le ocurre lo mismo pero sumando, además de la técnica, una cuestión un poco más ambigua: la creatividad.

El reconocido cocinero Ferran Adriá le preguntó una vez a su colega de profesión Jacques Maximin qué era crear, y este le respondió «crear es no copiar». Efectivamente es así, pues la creatividad es la capacidad de desarrollar nuevas ideas y conceptos. Tiene que ver con la imaginación y está ligada a la cognición humana que, a su vez, es «la capacidad de procesar información a partir de la percepción que tiene nuestro cerebro». Sin embargo, si esta condición es algo que tiene todo ser humano, ¿por qué algunas personas conectan (en su obra) más que otras con el público? Podría ser porque son más creativas pero, desde mi punto de vista, esto no sería suficiente para alcanzar el título de obra artística, pues aún nos quedaría una cuestión psicológica de armamento de formas, colores, texturas, sonidos… junto a la capacidad de entremezclarlos obteniendo un resultado que fuera coherente para los sentidos. Digamos que la creatividad forma parte del arte pero no es su totalidad. Desde el punto de vista artístico tiene una cualidad realmente interesante, y es que puede ser valorada por el resultado final.

Menestra de Verduras de Ferrán Adriá

Cada persona tiene, de una forma innata, una virtud artística más desarrollada que otra. Unas personas pueden tener cualidades para el desarrollo de una técnica, pero carecer de la capacidad de conexión de otros valores estéticos o conceptuales. Otras, no obstante, pueden ser muy creativas pero no tan técnicas o, incluso, no saber cómo expresar esa creatividad.

El punto inicial de toda creación es la inspiración. Denominamos como inspiración a un brote de creatividad, un estímulo que anima a la creación. El psicólogo y filósofo Sigmund Freud decía que la inspiración se ubica en el subconsciente donde quedan grabadas nuestras vivencias, experiencias, conocimientos… Y aunque no en todos los casos aquello que nace de nuestro subconsciente tiene que ser algo artístico, muchos artistas del momento, sobre todo surrealistas, indagaron en los sueños y en otras técnicas para alcanzar la inspiración, como la escritura automática o incluso las drogas.

Yo pienso que la inspiración tiene que ver con la documentación previa y la información que hayas adquirido sobre el tema que quieras tratar. Pero esto lo veremos un poco más adelante.

El Hada Verde

Ya sabiendo ciertas cuestiones artísticas (o creyendo que las sabemos) como: ¿Cuál es la estructura de un espectáculo? En el momento dramatúrgico ¿dónde debe ir el detonante? ¿Cómo se aplica óleo sobre lienzo? ¿Cuál es la composición o unión de ciertas notas musicales para obtener una armonía que dé diferentes sensaciones o emociones? ¿Por qué un movimiento de danza está mejor ejecutado que otro? Aun cuando esto claramente depende de nuestra cultura y del lugar donde nos hayamos criado (en Japón no tienen el mismo concepto estético que en Europa) no estamos preparados para entender el arte en su plenitud. Por más que creamos tener una leve idea de cierta estructura y puntos que debe tener una obra o número artístico, nos encontramos con que el arte no es estático, es evolutivo, y los criterios artísticos cambian a medida que pasa el tiempo. Por eso estamos trabajando siempre en un proceso de análisis eterno.

Lo que sí podemos decir con cierta seguridad es que, para entrar en la comprensión de la evolución del arte, es necesario conocer sus inicios. Esto no tiene que ocurrir obligatoriamente en el momento en que empezamos con nuestra carrera artística sino que quizá pueda venir después, cuando ya tenemos un interés acérrimo hacia aquello que nos gusta hacer (esto lo digo por experiencia propia). Es fácil entenderlo, si con 14 años nos dan para leer la poesía de Antonio Machado, posiblemente dijéramos que la poesía no nos gusta, ya que no tiene nada que ver con la actualidad de nuestro tiempo ni con nuestras propias vivencias; será en el momento en el que, ya habiendo leído aquello que nos gusta, nuestro propio interés nos lleve hacia su origen, hacia lo clásico, a descubrir su historia y su evolución. Si no realizamos este proceso de aprendizaje antes o después, sería prácticamente imposible obtener otro de los puntos fundamentales del arte: lo subversivo, que es transformar o alterar algo, especialmente lo establecido.

Evolución. Arte Urbano.

Esta cualidad hace que el arte evolucione constantemente por su necesidad de avanzar, de buscar y romper con lo anterior, por aquello que tiene intrínseco la creatividad… Y, en ese necesario camino, encontrándose constantemente cuestionado, llegará un momento en el que necesite autodefinirse, que muy posiblemente quiera decir; autodefenderse.

Desde que conocemos que existen manifestaciones artísticas hace unos 40. 000 años, en el paleolítico superior, época donde está más o menos consensuado que tuvo un uso religioso y de culto a la naturaleza, la principal utilización del arte ha sido publicitaria y como herramienta propagandística del poder. El arte ha sido, con algunas excepciones, manifestación de grandeza de reyes y faraones. Al igual que más tarde, con la llegada de la iglesia, sirvió para mostrar el poder de Dios mediante grandes catedrales y suntuosos cuadros de escenas religiosas que amedrentaban y seducían a aquella población mayoritariamente inculta.

Después, con la revolución industrial, llegó el turno de la burguesía, que se adueñó del arte y lo usó como riqueza material y, ésta, como muestra de superioridad moral. Pero es con la llegada de las nuevas técnicas de reproducción de imágenes, como la fotografía o los audiovisuales, cuando el arte conocido hasta el momento, pierde su autoría como reflejo de la realidad, entrando en una etapa de búsqueda de definición infinita.

1- Giovana (Rubens) 2- Primera foto con personas (Louis Daguerre)

A la cuestión de qué es el arte, podríamos dar muchas de las respuestas que se han dado a lo largo de su historia y, de una manera etérea, romántica o ambigua; todas ellas son una defensa ante la incapacidad de definición. ¿Para qué sirve hoy en día el arte?

En nuestra época son las grandes corporaciones las que dominan los medios de comunicación y, en consecuencia, los valores del arte. Entonces, si los artistas nos basamos exclusivamente en el sistema de oferta y demanda, contribuimos a la práctica capitalista donde las grandes industrias de la comunicación de masas imponen los cánones de belleza, estética y ética. Dándole al arte el significado que ellas desean. Pero, ¿es esto realmente el fin de la búsqueda artística?

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Centrándome en mi campo artístico, el teatro (o más bien las artes escénicas), durante el renacimiento y el barroco se pasa de una visión clásica que mostraba una representación realista del mundo y que, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, se fue perfeccionando hasta calcar la realidad de la época en escena; a un teatro contemporáneo donde vemos, a finales del S.XIX, un rotundo cambio hacia representaciones simbolistas. Y ya, en el S.XX, comienza una evolución considerable con Brecht, Beckett, Dario Fo, Lorca y muchos más.

Ha llegado un momento en el que la realidad del teatro es más etérea porque no está sometida a una percepción impuesta y está llena de simbolismos y abstracción, como podemos ver en el último trabajo de Alex Peña, quien ha tomado como base la obra Hamlet Machine, de Heiner Müller, en la que una especie de audio teatro se expone dentro de una máquina expendedora. Hablamos de contextos y sensaciones, de emociones, pasando del naturalismo a un lenguaje casi performático. ¿Es eso teatro?

La ruptura de los cánones anteriores nos lleva a una paradoja, pues la tendencia artística y, en este caso teatral, hacia la destrucción de todos sus códigos anteriores hace difícil su examen y, en consecuencia, su valoración. Y, por otra parte, si seguimos con los códigos anteriores, el teatro se convierte en una profesión, para mí, no artística, pues al perder la creatividad en su propuesta y los valores subversivos, no se podría definir como arte.

Hamlet Vending Machine de Alex Peña

Quizá estas preguntas son las que me han hecho pensar y cuestionar aquello que hago. Pues estas nuevas propuestas, sin duda, nos sacan de nuestro espacio de confort donde controlábamos todos los criterios para poder valorar la obra. Y, en estos casos, al no ser tan fáciles de analizar, ya que no se compone exclusivamente de los rasgos o cánones que conocemos, a veces, caemos en ridículos comentarios puristas, que no pretenden más que mantener intacto aquello que conocemos y que en consecuencia paran drásticamente la evolución artística.

Por ello, he llegado a la conclusión de que debemos tener capacidad de análisis por encima del gusto democrático, «el esto me gusta o el esto no me gusta», pues la valoración artística debe venir del conocimiento y no de una estética dominada por las anteriormente citadas industrias de la comunicación.

Debemos usar el conocimiento no como herramienta para acotar, definir o encasillar… sino que, para mí, el conocimiento es libertad.

Por cuestiones como la educación que recibimos y por el modo de vida que llevamos, nuestra creatividad está adormecida y nuestra misión es ir despertándola poco a poco para no caer en replicar modelos antiguos y obsoletos o, por otra parte, entrar en una modernidad banal y usurpadora.

¿En qué momento nos encontramos? Últimamente he escuchado mucho que nos encontramos en una relatividad del arte (o eso quieren hacernos ver). Y puedo entenderlo, pues veo nuestra incapacidad de que quizá la obra que realicemos no sea artística incluso conociendo las reglas, sabiendo aplicarlas, teniendo la técnica o, aún peor, que sin ninguna de estas aplicaciones, sí lo sea. Esto también es un dilema para el consumidor.

Obra de Guilfredo Prieto

Ahora justificamos nuestro trabajo planteando que existe un método, algo realmente importante, pero hemos llegado a tal punto de análisis y búsqueda de conceptos que la labor ha cogido más protagonismo que la propia obra. Esto es algo difícil de procesar o categorizar pues, desde mi punto de vista, pueden ocurrir dos cosas:

  1. Si trabajamos el proceso y su muestra final, entonces es relativamente sencillo de entender ya que vemos un resultado sabiendo cual ha sido su desarrollo. Un desarrollo que puede ser analizado y, en consecuencia, valorado.

Por ejemplo, en cuanto a la evolución artística de Kandinski hacia lo abstracto, conocer el proceso nos permite valorar su obra.

  • Cuando la obra no requiere o no pretende que exista un resultado final y, en consecuencia, es el proceso la propia obra; su única forma de análisis es conociendo dicho proceso, con lo que se convierte en algo más teórico o pedagógico.

Llegados a este punto en el que el arte y su propia evolución lleva a cuestionar sus parámetros iniciales, desde mi opinión, su fuerza radicará en la suma y, bajo ningún concepto, en la resta. Digamos que, si su eje vertebral está en la sensibilidad, la técnica, la comunicación y la creatividad, podríamos sumar a estos valores el proceso, la metodología o el concepto como complementos pero, en ningún caso, como único pilar básico. Pues, si no, un estudio de antropología podría considerarse arte, ¿no?

Evolución Kandinsky

Acaso lo interesante del arte sea eso, su heterogeneidad. Quiero decir que esos valores que forman parte de él pueden estar implicados en mayor o menor medida. (Pero esto es algo que veremos en el siguiente Post).

Estas cuestiones, reflexiones, preguntas y análisis me llevaron a cuestionar mi propio trabajo. ¿Qué hago realmente? ¿Hago yo teatro? ¿Es arte lo que hago? ¿Estoy participando en un modelo artístico capitalista? ¿Estoy replicando modelos obsoletos sin darme cuenta?…

Es el momento de repasar de dónde venimos, de ser conscientes de lo que somos y proyectar la intención de hacia dónde nos queremos dirigir.

Ahora comenzamos una nueva etapa “La Habitación Semihundida”.

En el siguiente post (Conclusión). Espero que sea de vuestro interés.

Jorge Barroso “Bifu”

AUDIO PODCAST: https://www.ivoox.com/54704997

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