20 Años con Varuma Teatro (1999/2019)

Me gustaría hacer una retrospectiva sobre la Compañía Varuma teatro, con la que he trabajado durante 20 años y que el pasado mes de diciembre de 2019 decidí cerrar por diferentes razones:

Habían sido 20 años de trabajo con la compañía y mi inquietud artística me decía que debía recorrer otros caminos, explorar otros senderos.

En la pasada Feria de Palma nos dieron una especie de reconocimiento por los 20 años de trayectoria, donde rezaba: “20 años de eclepticismo radical”. El caso es que creía que ya no éramos ni tan eclécticos y ni mucho menos radicales. Por ello, entendí que para encontrar esos caminos, debía soltar lastres.

También existían otras razones, que si bien tenían menos peso, igualmente influyeron en la decisión: cierre de festivales, decadencia en los circuitos, cachés ridículos, más oferta que demanda y en consecuencia, competición despiadada de las compañías, una réplica continua de espectáculos, amiguismo entre programadores y distribuidores, ningún cambio significativo en las instituciones públicas (Ayuntamiento y Junta) en 25 años, precariedad laboral generalizada…

Por todo ello, pero como ya he dicho al principio de este texto, por mi inquietud e interés por encontrar otras fórmulas y métodos de expresión artísticos, cerré Varuma teatro. Feliz por estos 20 años de aprendizaje y que hoy me llevan a “La Habitación Semihundida”.

Pero para entender todo esto, creo que es interesante hacer una especie de memoria que recuerde de dónde venimos. Así que vamos allá.

undefined “La Visita” 2009

Podría decir que el comienzo del grupo fue por pura intuición, creo que no casual, pero sí impulsiva y visceral.

He sido una persona que nunca he encajado bien en ningún sitio. Solamente he trabajado una vez para otra empresa que no fuera la mía y duré dos meses. Trabajaba de mantenimiento en un hospital y a diario me preguntaba, “¿qué hago aquí?”. Al principio iba a desayunar con los compañeros, a los cuales, al cabo de un tiempo, dejé de acompañar porque siempre hablaban de fútbol y cosas que a mí no me interesaban. Así, que dedicaba esos ratos de pausa a escribir y soñar. Me metía en el cuartillo de la pintura y allí, sentado en un bidón de 25 litros de pintura, intentaba visualizar qué haría con mi vida. Creo que tenía 20 años.

Estuve 20 años dirigiendo mi compañía aunque nunca estudié teatro. Estudié pintura decorativa y no terminé el último curso porque antes de acabar ya había montado mi propia empresa de decoración. Para complementarlo, hice un curso de revocado y estuco. No lo recuerdo muy bien, pero creo que tampoco lo llegué a terminar. Ya conocía las técnicas que enseñaban (imitaciones a madera, mármol…) y, claro, me aburría. 

En este curso de Revocado y Estuco, organizado por el ayuntamiento de Sevilla a modo de inclusión social, básicamente nos reunimos “lo mejor de cada barrio”: Un enganchado a la heroína, un borracho, un tunante amigo mío del barrio que trapicheaba con drogas, un loco, otra bala perdida de Pino Montano, (este creo que terminó trabajando de mantenimiento en el hospital). Pues allí entre mis iguales, conocí a Pepe (Ernesto Crótida).

Pepe era un verdadero escritor maldito, vividor y bebedor. Ambos nos tomábamos a diario, antes de entrar a clase a eso de las 7:30h de la mañana, un café y tres copas de anís o coñac, según el día. Cada mañana fuimos conociéndonos un poco más y cuando salíamos del curso íbamos a tomar cerveza y a charlar un poco sobre arte, escritores y demás cosas que nos gustaban hacer. Muchas veces, realmente éramos unos crápulas, prolongábamos hasta por la noche y seguíamos bebiendo y charlando. Esto es algo que podéis preguntar a Javier Berger, al que una vez lo invitamos a que viniera a una de nuestras tertulias y terminó tumbado en el suelo de un bar.

En esa época aprendí más de literatura que en toda mi etapa estudiantil. Leíamos juntos, hacíamos cadáveres exquisitos para pasar el rato y también ejercicios de escritura. Por aquel entonces escribí el poema “Compara“, que 15 años más tarde utilicé en la obra “Ns/Nc”.

undefined “Ns/Nc” 2014

Compara el tiempo de vida de una libélula,

al tiempo de vida de un coche de segunda mano

o al tiempo de vida de un pelo.

Al de un jarrón, el típico que se rompe en las películas,

al del cartel de un concierto,

al de una tortilla de patatas en mi casa cuando hay hambre.

Al de la sonrisa de un niño,

al del llanto de un niño.

Compara el tiempo de vida del bolígrafo con el que escribo,

al de la hoja en la que escribo.

Al del cigarro que fuma el hombre del bigote.

Compáralo con el de todas las hormigas de la tierra.

A la pregunta “¿cuándo escampará?”.

Compáralo con el de la pelusa de la alfombra.

Con el de una mentira,

con el de una promesa.

Compara el tiempo de vida de la avispa de la piscina,

al del gitano que vende romero

o al del romero que vende el gitano.

Al del cantaor de flamenco.

Al del bailarín clásico.

Compáralo con la duración de éste espectáculo,

con la del gusano de la manzana.

Compáralo con tu tiempo de vida o el mío.

Compara el tiempo de vida de todos ellos y de muchos más.

Todos estamos expuestos,

camino hacia la muerte

antes o después, es imprevisible.

Pasó un tiempo, hasta que un día, mi amigo David Gutiérrez me dijo:

  • Bifu, ¿por qué no vienes? He dado con una nave donde hay gente que hace cosas.
  • ¿Qué cosas?- le pregunté.
  • No sé, tocan música, hacen cursos de payaso, de interpretación…

Ese colectivo de Sevilla se llamaba PI 3’14, donde gente muy joven y con muchas ganas de aprender e investigar se reunían para cultivar y desarrollar sus estudios de teatro. Aquí surgían sinergias entre los diferentes grupos. Por poner un ejemplo, hubo dos compañeros (David Gutiérrez y Judith Mata) que fueron a estudiar a París con una compañía llamada Retouramont, que estaba trabajando una nueva disciplina hasta ese momento desconocida en España, la Danza Vertical. Después de un tiempo, cuando volvieron al colectivo, nos enseñaron la materia aprendida de forma totalmente altruista. Así pasó también con otros cursos y disciplinas. Era una manera distinta y muy precaria de cómo obtener conocimientos sin tener recursos.

Allí aprendí, entre otras cosas, a andar en zancos. También fue la época en la que conocí a un señor que vivía en un andamio. Sí, como lo oyen, en un andamio. El arquitecto Santiago Cirugeda, personaje que años después sería crucial para el desarrollo de uno de los proyectos más potentes de la compañía.

David Gutiérrez era (y es) una persona muy inquieta y emprendedora y me planteó crear una obra de danza vertical que se titularía “Oro blanco, Oro Negro“. De esta forma nació el experimento de compañía “Re-acción”. Esta obra se representó una sola vez en el espacio Meteora, pero podríamos decir que fue la semilla que impulsó todo lo demás.

Tras la experiencia, una noche le dije a Pepe “¿por qué no hacemos algo?, ¿por qué no creamos algo donde podamos escribir o crear artículos? Un fanzine, un grupo de teatro…”. Pero Pepe era mayor que yo y lo notaba un poco reacio. Me decía: “Tu eres joven y tienes mucho ímpetu pero ya te darás cuenta de los obstáculos que tiene el arduo camino de la creación”. Y como realmente era muy obstinado y le insistí, hablándole de empezar por crear una asociación cultural. Él tenía unos viejos estatutos que nos servirían de modelo y me dijo que pensara un nombre para la asociación. Por la noche, cuando llegué a casa, cogí una vieja enciclopedia y comencé a leer buscando posibles nombres que tuvieran que ver con algo cercano a nosotros. Recuerdo que hubo una primera propuesta de llamarnos Catamarán. Sonaba bien por las cuatro aes consecutivas pero no tenía ningún sentido para nosotros. Así que continué con la búsqueda.

Varuma: En la india, dios del cielo oscuro, de la noche.

Sí, lo había encontrado, algo que nos definía, que reunía las cualidades necesarias y que hablaba, de alguna manera, de aquellas noches interminables de poemas y alcohol.

Un par de años más tarde, Ernesto Crótida escribió un poema para la obra “Pandataria” que se quedó como poema del propio grupo:

Naturalmente que es cosa oscura mi alma.

¿Cómo puede sorprenderte?

El negro, devora todos los colores.

Cuando su puño se cierra

en nada se convierte la luz del universo.

Es el todo donde habitan los hombres, los dioses y las bestias…

¿Qué puede contener el mundo, la realidad

y todas las leyes que gobiernan lo existente,

si no un alma negra?

Naturalmente que es oscura mi alma.

¿Cómo puede sorprenderte?

Negra es la noche que todo lo iguala y envuelve.

Éramos personas inquietas y que, al menos yo, no conocían casi nada sobre las Artes Escénicas. Pero en ellas descubrí que el resto de las artes se entremezclaban y que, en su espacio escénico, todas convivían en armonía. Por ello quise hacer teatro. Me daba la posibilidad de explorar en diferentes campos artísticos a la vez.

Ernesto Crótida escribió nuestro primer montaje “De Proto Luminaria“, 1999. Donde el teatro corporal, la danza vertical y las acrobacias fueron algunas de las disciplinas que usamos. Era lo que conocíamos, que por aquel entonces no era demasiado, pero el afán por crear (inventar) y por desarrollar las técnicas aprendidas nos llevó a invenciones como los zancos de cuatro patas.

undefined “De Proto Luminaria” 1999

Se nos ocurrió que a los zancos normales podríamos introducirles prolongaciones delanteras y, como resultado, obtener personajes de cuatro enormes patas. Pensábamos que nadie más lo había hecho pero, al tiempo, descubrimos que Jim Henson ya los había usado para uno de sus personajes en la película “Cristal Oscuro” (1982). Esto dice mucho de lo que realmente conocíamos, de lo poco que sabíamos. Pero sea como fuere, la inquietud nos llevaba a buscar, aunque fuese de una manera un tanto visceral e intuitiva.

Desde nuestro comienzo buscamos la integración e interactuación de diferentes disciplinas, puede que por ese aprecio personal al arte en general; pero estaba claro que esos primeros montajes serían el resultado de nuestros gustos, vivencias, filosofía, de las cosas que teníamos más cercanas y que casi nada tendrían que ver con una obra de teatro.

Ya en 2001, la compañía se planteó tener un nuevo espacio donde las personas que quisieran seguir con esta búsqueda pudieran continuar el proceso en un lugar más acondicionado y con unas características más concretas para el desarrollo de las disciplinas con las que estábamos trabajando. Nos dimos cuenta de que para mantener una infraestructura, por pequeña que fuese, habría que organizarse y crear productos exportables e incluso aprender a gestionar el propio espacio. La idea fue que, sin perder esa inquietud artística que teníamos todos los compañeros y compañeras de La Nave, estuviéramos ejerciendo algún trabajo que nos complementara y ayudara con el mantenimiento de la misma y, a su vez, poder traernos profesorado que impartiera aquello que queríamos aprender.

undefined “El Fabricante de Juguetes” 2001

De esta suerte y creo que siempre desde un grado de inconsciencia, nacieron “El fabricante de juguetes” y “Pandataria“, 2001. En ambas obras participamos todos los componentes de La Nave. La primera era algo más circense para los compañeros que se dirigían en esa dirección, mientras que la segunda era más teatral para aquellos a los que su camino les conducía hacia el arte dramático. Por eso dos espectáculos a la vez, para que todos pudiéramos trabajar, aportando nuestros conocimientos y energía. Formar un grupo dinámico, autodidacta, emprendedor… Entended que por esas fechas no existían demasiadas escuelas que se dedicaran a este tipo de enseñanzas.

Para costear la infraestructura de La Nave hicimos todo tipo de animaciones, pasacalles, comuniones, etc. Sabíamos que para realizar un trabajo de investigación tendríamos que ser, de alguna manera, solventes. Pero lo que ganábamos tampoco llegaba a ser algo que nos diera total libertad a la hora de crear. Nos condicionaban por tiempo y esfuerzo. Además, prácticamente todos los que formábamos parte del colectivo íbamos cogiendo una forma de trabajar y una dinámica artística distinta que hacían que separásemos fuerzas. Era ese momento en el que muchos se profesionalizaban y comenzaban a vivir de lo que hacían y la supervivencia conlleva alguna que otra pérdida. La capacidad de jugar solo se mantiene cuando no predomina la necesidad de sobrevivir. Yo, en mi empeño de implantar ante todo ese trabajo que había elegido, incluso por encima de mi vida misma, llegué a vivir un tiempo en esa nave.

Creo que fue un momento muy productivo y bello en el cual aprendimos, nos reímos y disfrutamos cada instante de lo que hacíamos de forma muy pasional. Pero a finales de 2002, cuando hubo esta dispersión, decidí desvincularme del grupo y emprender un camino más artístico separándome totalmente de las animaciones que, si bien nos dieron “tablas” y solvencia económica,  también nos quitaban el tiempo necesario para la investigación y el aprendizaje.

El 2004 fue un poco desastre por la decisión que había adoptado de no realizar ese tipo de trabajos que no requerían de un criterio artístico y que eran nuestra fuente principal de ingreso, optando, en su lugar, por un compromiso total con lo que realmente quería hacer. Esto me llevó a la ruina más absoluta, pero creo que fue una de las decisiones más importantes que tomé en mi vida.

Ese fue uno de los años más calurosos en Sevilla y, sin apenas comida ni aire acondicionado, el día a día se convirtió en una continua supervivencia. Trabajaba a diario pero ese verano era imposible descansar con el calor. Me iba con “Telu”, mi compañero de piso, a unos grandes almacenes a sentarnos en uno de sus bancos interiores para pasar allí las horas de más calor e intentar dormir un poco. Era el único sitio público al que podíamos ir a esas horas y que tuviera aire acondicionado.

Me anduve todas las sucursales bancarias de la ciudad y, por fin, encontré una que me concedió un préstamo. Tenía un proyecto entre manos por el cual quise apostar fuerte: “Malgama“, 2005. Una atrevida fusión de flamenco y circo. Recuerdo que a todo el que le comentaba la idea decía que estaba loco y, gracias a eso, sabía que iba por buen camino.

Fui más metódico, más sistemático, realicé estudios pormenorizados sobre estas grandes artes. Y sí, en ese abismo extraño entre el flamenco y el circo, encontré algunas similitudes estéticas, históricas, escénicas… Fue un cambio claro hacia la profesionalidad.

undefined “Malgama” 2005

El riesgo mereció la pena. Entramos en circuitos de teatro más profesionales, la compañía Los Ulen nos apadrinó dándonos la posibilidad de usar su infraestructura para poder desarrollar este cambio, recibimos una subvención de la Junta de Andalucía para la producción del espectáculo, montamos una oficina, realizamos más de 200 representaciones y obtuvimos 7 premios internacionales de los festivales más importantes de la nación.

Aún seguíamos influidos por lo que íbamos conociendo, aunque posiblemente ya hubiera algo destacable en la propuesta artística: la creación de todos los elementos escenográficos, musicales y dramatúrgicos, las letras, la plasticidad en la escena… Se podía intuir que el recorrido realizado hasta ahora, nos llevaba a un lenguaje visual, poético y, por supuesto, a la integración de disciplinas artísticas de una forma más concreta y correcta.

undefined “Renglones Imaginarios” 2008

Con “Renglones Imaginarios” (2008), un encuentro entre ópera y circo, intentamos compactar el lenguaje escénico encontrado. Como siempre, introdujimos disciplinas que no se habían trabajado, o que pocas veces se habían presentado en Andalucía: pulls, sillas de equilibrio y lira, también conocida como aro volante. La música en directo unía el hilo argumental, teatral y operístico, tratando las arias como los momentos auges de los ejercicios circenses y los recitativos como aquellos pasajes donde la dramaturgia avanzaba contándonos la historia.

Habíamos realizado una de nuestras mayores producciones hasta la fecha. Varuma creció con dos nuevos socios, Antonia Gómez y Alberto López, los cuales aportaron conocimiento y ganas. La capacidad de la compañía se abrió de par en par y comenzamos con uno de los mayores errores que cometidos, la industrialización de la cultura.

Por aquel entonces, para ser una compañía de primer nivel necesitabas tener una infraestructura solvente, oficina, furgoneta y espacio de ensayo; además de un buen espectáculo de dimensiones prácticamente inalcanzables, pero así tenías la posibilidad de entrar en la llamada “generación de las subvenciones bianuales” y recibir unos 100.000€ cada dos años. Varias compañías andaluzas estuvieron recibiendo esta subvención incluso 12 años seguidos.

La institución hizo ricas a las compañías que ya eran ricas, ofreciéndoles una especie de sueldo vitalicio como si fueran compañías funcionarias. Poco después, como hemos podido observar estos últimos años, al quedarse sin ayudas, prácticamente todas han sucumbido al momento de crisis. No han sido viables ni sostenibles. ¿No sería un buen momento para hacer una reflexión y no copiar los modelos que han demostrado por si mismos ser un absoluto fracaso?

En este momento escuché infinidad de veces que por qué no había seguido con el lenguaje de circo y flamenco que tantos éxitos nos había dado, a lo que una y otra vez respondía lo mismo: “porque ya lo he hecho”.

En plena decadencia de los circuitos, de cierre de festivales, recortes y apatía general, decidimos crear “La Visita“, 2009. Un espectáculo de danza vertical, proyecciones audio-visuales y música en directo. Aquí, entiendo que hubo un amago de modernización de la escena con la utilización de las nuevas tecnologías como elemento escénico. Alberto se animó a desarrollar este espectáculo poético que nos abría mercado y, a su vez, una forma de entender la integración de elementos externos a las artes escénicas. Fue una época maravillosa donde comenzamos a arraigar un conocimiento, una estética y, sobre todo, una actitud frente al abismo.

undefined “La Visita” 2009

Veíamos que las fórmulas habían cambiado y creíamos que, por el momento aciago que pasaban las artes escénicas, necesitábamos un nuevo concepto, algo que nos asentara y nos diera una posibilidad de crecimiento. Ya no había giras, o no tan abultadas como antes, entonces planteé el proyecto de “La Carpa“, que se trataba de un espacio de convivencia artística y pedagógica. (Aunque este proyecto lo describiré en el siguiente Post, pues es bastante complejo. Pero de igual manera, creo que es absolutamente necesario de leer para saber qué fue realmente Varuma).

Volviendo a lo anterior, en ese momento estábamos en plena vorágine con el proyecto de La Carpa y teníamos poco tiempo para la creación. Pero crear para mí era algo absolutamente necesario. Así que pesé que la mejor manera de hacerlo era reducir. Reducir en tiempo, dinero, ensayos, número de componentes, etc. Y realizar una pieza con pocas personas que no requiriera demasiado espacio pero que, a su vez, nos permitiera continuar el entrenamiento creativo. Seguir teniendo la cabeza despierta y activa.

undefined “El Síndrome de Stendhal” 2013

Nació “El Síndrome de Stendhal“, 2013. Consistía en piezas y performances flamencos. Comenzamos con una en concreto, la “Pieza nº 9” que surgió de la idea de introducir a una cantaora y una bailaora en un armario. Esta pieza nos ofreció un concepto amplio sobre la desubicación de la idea escénica flamenca. La incapacidad de ejecución era un problema que, poco a poco, se convertía en virtud; en una nueva forma de tratar la coreografía, una necesidad de contemporaneizar el baile por su incapacidad de ejecución. Además, existía mucho simbolismo. Introducir a dos mujeres dentro de un armario hacía pensar a mucha gente que la pieza era un canto a la homosexualidad, mientras otras pensaban que trataba sobre la liberación de la mujer. Efectivamente tenía muchas lecturas y eso era lo realmente interesante, pues nosotros no nos habíamos planteado ninguna, solo evocar.

Esto nos llevó a la realización de otras pequeñas piezas buscando el mismo concepto. Digamos que de la precariedad, nació una nueva manera de producir y un nuevo concepto de planteamiento, como por ejemplo, ubicar el flamenco en espacios no naturales para este arte.

Saeta para transeúnte”, “Martinete para serrucho”, “Cómo hemos llegado a esto”… fueron algunas de las nuevas piezas que surgieron, con el apoyo del TAC Festival Internacional de Artes de Calle de Valladolid.

Una curiosa evolución de ello fue cuando ciertos programadores que habían visto las propuestas nos decían que la idea les encantaba pero que ellos no la podían encajar en ningún sitio, ya que disponían de un teatro, un espacio tradicional para su exposición y, entonces, surgió NS/NC. La idea fue tan sencilla como agrupar estas piezas performáticas dándole un carácter más escénico. Me gusta pensar que en este periodo de apatía general que existía en Andalucía en las artes escénicas, nosotros encontramos una fórmula distinta para continuar con nuestro trabajo creativo.

undefined “Ns/Nc” 2014

Al transformar un lenguaje performático a un lenguaje más escénico o teatral, nos dimos cuenta que no teníamos una dramaturgia preestablecida o clásica, sino una sensación más etérea sobre la presentación de la misma. Decidimos entonces basarnos en la insinuación; en algo que te moviera internamente, pero no supiéramos exactamente el qué. Y esa respuesta la tendría exclusivamente cada persona del público, pero no nosotros.

Me gustaría hablaros de una curiosidad con respecto a esta obra, pues tuvo bastante reconocimiento: fue recomendada por la Red de Teatro Nacional, estuvo coproducida por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, fue el segundo espectáculo mejor valorado en la Feria de Castilla la Mancha, tuvo buenas críticas de prensa, varias nominaciones a premios y, a cada sitio donde iba, el público quedaba embelesado con la propuesta; pero solo tuvimos 30 funciones en 2 años. ¿Qué habíamos hecho mal?, me preguntaba. Quizá la cuestión estaba en la producción y en la distribución y, aunque teníamos personas dedicadas a ello, no terminaba de cuajarse un volumen de trabajo normal que pudiera mantener a los componentes de la compañía. Aunque pienso que este punto sería bastante extenso, no voy a profundizar más en él, pero sí os diré que por esa cabezonería de no formar parte de amiguismo de distribuidores y programadores que se veía en las ferias, llegamos a entender que nuestra fórmula debía ser otra. Por supuesto también usábamos los métodos tradicionales de venta, pero sin entrar en amiguismos y competiciones despiadadas. Con lo que ya sabíamos que por esa vertiente no tendríamos un volumen de trabajo desorbitado. 

Viajé con mi amigo Alex Peña a un festival de performances que se realizaba en Bilbao, teníamos una mañana libre y decidimos visitar el Museo Guggenheim. Allí se encuentra la exposición permanente del escultor Richard Serra. Unas impresionantes piezas que tratan sobre el espacio y el tiempo. Y fue una de estas piezas la que me hizo reflexionar sobre el espacio escénico. Me parecía interesante crear un espacio de actuación en el que se introdujera el público y que, desde ese momento, éste ya formara parte del todo; del conjunto dramatúrgico.

undefined “EóN” 2013

En “EóN 2013, nuestra primera incursión con la escultura, donde trabajamos con Santiago Cirugeda y su equipo de Recetas Urbanas, nos basamos en la pieza “Torsión espiral”. Una escultura creada en espiral donde el público debía introducirse para recrearse en las diferentes perspectivas que se creaban a medida que las recorría. Después, pensamos sentar al público en el centro del espacio en unas sillas giratorias y que la ejecución de la coreografía pasara alrededor de ellos. Así, el público debía moverse para contemplar dicha coreografía lo que, de alguna manera, hacía que formara parte de la misma.

undefined “EóN” 2013

Llevábamos un tiempo con planteamientos y conceptos muy distintos de aquellos con los que en un principio nos habíamos desarrollado como compañía. Quiero decir que ese concepto de basarnos exclusivamente en la integración de disciplinas, realmente sin saberlo muy bien, ya había evolucionado pues prácticamente desde la realización de “Renglones Imaginarios” en 2008 no habíamos vuelto a tocar una obra con las mismas características.

8 años sin tocar la disciplina circense. Disciplina con la que más nos identificábamos en el inicio de la compañía. Es interesante estudiar cómo evolucionó en Andalucía este arte durante dicho periodo de tiempo: de prácticamente no existir nada, excepto algunas familias de tradición de circo con carpas como los Segura o los Álvarez y alguna compañía como Rolabola; se crearon varios festivales en la región, destacando el Festival Circada de Sevilla; nacieron varias escuelas como la CAU de Granada y las compañías que surgieron presentaban trabajos realmente interesantes (Zen del Sur, Tresperté, Vaiven…). Desde mi punto de vista, este sector fue el que mejor y más evolucionó en ese tiempo en la región andaluza pues, de no haber nada, algo nació. Ahora lo complicado está en que por ese éxito repentino su estructura creativa no se adormezca.

undefined “Instante” 2016

Queríamos volver a tocar el circo, pero no de esa manera que normalmente se presenta, como un arte de entretenimiento, lúdico y divertido, sino que queríamos mostrar el momento por el cual veíamos que estaba pasando la sociedad. Un momento delicado, de eterna crisis, de separación de las clases sociales, de una supervivencia que fomentaba el individualismo… Estas razones nos llevaron a Instante 2016, una obra que nos habla de los valores básicos de las personas: la convivencia, el respeto, la conciencia… Fue muy interesante construir números o escenas con disciplinas circenses basándonos en dichos temas.

Ya por aquella época notaba que la fórmula de la compañía y sus criterios artísticos estaban cambiando. Algo me decía que una etapa había terminado, pero aún no lo visualizaba con claridad. Y, entonces surgió, Repudiados 2017/18, una obra evolutiva, abierta y colectiva, que no partía exclusivamente de una visión de la compañía. Es cierto que planteamos el tema, pero bajo la premisa de que cada artista individualmente pudiera presentar su opinión y construcción sobre lo que estaba ocurriendo.

En el 2016 cuando se inició este proyecto existían en el mundo más de 65.000.000 de personas refugiadas, el mayor exilio desde la II Guerra Mundial. No quisimos tratar el tema introduciéndonos en el papel de los refugiados. En ciertas reuniones incluso surgió la pregunta de si teníamos el derecho de hacerlo, por la posición privilegiada en que nos encontrábamos. Decidimos que no, pero que sí podíamos hablar sobre el comportamiento de los gobiernos europeos respecto al tema: incumpliendo normativas, convenios, compromisos e incluso leyes.

“La Dramaturgia”, para mí, es todo lo relacionado con la obra. No es simplemente su historia sino que el vestuario, la escenografía o el diseño luminotécnico también son dramaturgia. Es por ello que, en este espectáculo, una exposición de cuadros o entrevistas a personas con cierta relación con el tema también eran parte de la dramaturgia. Además algunas cosas como el proceso de investigación, se convirtieron en resultado expresivo necesario y las residencias o colaboraciones con otras compañías y artistas también eran la obra; junto con lo más importante, un concepto abierto de evolución o una red de acciones artísticas, sociales y políticas. Todo un acervo de pautas y métodos bastante complicado de explicar a las administraciones públicas, donde sus propios criterios de valoración, construcción, fomento y presentación de una obra siguen siendo de un formato clásico e incluso prosaico.

undefined “Repudiados” 2018

Digamos que éste fue el detonante que hizo reestructurar el concepto de la compañía misma, que me llevó a su cierre y de nuevo, a una visión constructiva frente al abismo de la creación.

Jorge Barroso “Bifu”

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